miércoles, 13 de enero de 2016

Empresarios del Crimen – Joaquín Guzmán Loera (2da Publicación)




La libertad no tiene precio...

                                                                                       Joaquín Guzmán Loera "El Chapo". 2008


Joaquín Archivaldo Guzmán Loera nació el 4 de abril de 1957 en el pequeño poblado de La Tuna, en el municipio de Badiraguato del estado de Sinaloa. Su Padre era Emilio Guzmán Bustillo y su madre es Consuelo Loera Pérez. El pequeño Joaquín, o como le conocían, El Chapo por su baja estatura, se dedicaba a vender productos que la diminuta parcela de su padre en la sierra daba como maìz, frijol y arroz. Por la desesperación y necesidad económica que traspasaba la estigmatizada familia, pronto se vio como su padre fue involucrándose en el bajo mundo de las drogas; se manifestaba por medio de los tratos y conexiones que tenía con los vendedores de droga en Badiraguato. La travesía para el joven Chapo estaba por comenzar.

El Chapo y su familia se convirtieron en unos de muchos gomeros (cultivadores de amapola) que había en la sierra; más que el dinero que ganaba su padre para mantener su vicio del alcohol y con lo poco que mantenía a la numerosa familia, Joaquín anhelaba salir de la pobreza en la que estaba sumergido e inclusive hundiéndose en el fango del maltrato familiar por parte de su progenitor.

Al poco tiempo de que su padre lo echó de la casa, El Chapo se fue a vivir con su abuelo. Joaquín solo curso muy poco de la primaria, ya que los maestros voluntarios iban muy poco y casi no les importaba la educación o el paradero de los niños de La Tuna. 
Mucho menos el gobierno municipal estaba interesado en la importancia del humilde poblado: ¨Échenle una buena y larga mirada a mi cara… porque ésta es la última vez que la van a ver en este pueblo de mi****¨ dijo alguna vez un congresista, y por lo visto, cumplió su promesa después de enterarse de que uno de los pequeños que le oyó decir eso se convirtió en el narcotraficante más poderoso del mundo.


 El Comienzo

Joaquín Guzmán en la decada de 1980

El Chapo: No solo fue su alias en la infancia; quedó marcado de por vida con él. A los veinte años, Guzmàn Loera fue alzado en el mundo administrativo del crimen por Héctor Luis El Güero Palma Salazar, su aliado de varios años. Lo puso a cargo de la supervisión y transporte de la mercancía prohibida, mayormente mariguana. El Modus Operandi  de El Chapo se empezó a desarrollar al presenciar algún retraso o negligencia en los envios de los cargamentos: personalmente, ejecutaba al desafortunado responsable con un tiro a la cabeza. 

Héctor Luis El Güero Palma

La trascendencia de Joaquín Guzmán se hizo evidente al presentarse a trabajar en la década de 1980 con el señor de la droga en México, Miguel Ángel Félix Gallardo, o mejor conocido como El Padrino, en el área de logística de los aterrizajes de aviones con cocaína y las rutas de los camiones procedentes de Colombia. El Chapo se quería asimilar al modo en que trabajaba Félix Gallardo antes de su detención: Gradual, metódico, sin juegos y de ambición implacable.


Mujeres


En el año de 1977, como narcotraficante de bajo nivel, El Chapo contrajo nupcias con Alejandrina Salazar Hernández en el legendario rancho de Jesús María, Sinaloa. Con ella procreó tres hijos: César, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo. 

En las década de 1980, después de su separación de Salazar Hernández, Guzmán Loera se casó de nueva cuenta pero con Griselda López Pérez, con la cual tuvo 4 hijos: Édgar, Joaquín, Ovidio y Griselda Guadalupe.

 La Boda de El Chapo y Estela Peña. Univisiòn.

 Mientras estaba en cautiverio en el penal de Puente Grande, Jalisco, Guzmán Loera conoció a Zulema Yulia Hernández, una ex policía que fue encarcelada por tratos con el narcotráfico, a la que convirtió rápidamente en una de sus muchas concubinas tras las rejas.



¨Hola mi amor!...mi amor, ayer soñé contigo y fue tan bonito, que cuando me desperté, sentí como si tuviera algo bueno en mí, pero al mismo tiempo [sentí] un poco de tristeza cuando me di cuenta de que era solo un sueño… la próxima semana con el favor de Dios, te veré y tendré la oportunidad de mirarte a los ojos, y al mismo tiempo decirte cuanto te amo, [decirte] lo que representas en mi vida y [contarte de] los planes que tengo para nosotros en el futuro¨
                                                                                                                             JGL.



Esta fue una carta que Joaquín Guzmán mandó a Zulema Hernández cuando aun estaban en Puente Grande. Él le prometía a Hernández su liberación por parte de sus mejores abogados que tenía en la nómina. Zulema, al igual que mucha gente en Puente Grande, ya sabía acerca de los planes de fuga de El Chapo. Años después del escape de su amante, Zulema Hernández fue encontrada muerta en el baúl de un auto junto a otro cadáver. Tenìa marcada la letra Z en varias partes de su cuerpo.

El Chapo sosteniendo a una de sus hijas gemelas en una posada de 2013

Las huidas de El Chapo hicieron eco nuevamente el 2 de julio de 2007; se comprometiò en matrimonio con la joven reina de belleza de Canelas, Durango, Emma Coronel Aispuro. Un día después, elementos del ejército mexicano se desplegaron por todo el poblado de Canelas pero el fracaso se manifestó cuando supieron que El Chapo ya había partido con su nueva y cuarta esposa.

  

 En la mira

 

El Chapo apareció en los la radares de la Agencia Antidrogas de Los Estados Unidos (DEA) en 1987. Pero desde antes, Guzmàn Loera ya empezaba a considerarse una amenaza para la seguridad nacional de aquel país después de la caída de El Padrino en 1989. En la revisiòn de los testimonios de varios ex colaboradores del capo de La Tuna, se vio la materializaciòn de planes de entrega de 1086 kilogramos de Mariguana y 4764 kilogramos de cocaína en los estados americanos de Arizona y California entre 1987 y 1990, cantidades que dejarían ganancias de hasta 1.5 millones de dólares al remanente del Càrtel de Guadalajara. Uno de los mejores medios de transporte para la cocaína eran los camiones con remolque de doble fondo, que aparcaban en Tucson, Arizona, y de ahí, eran distribuidos por los contactos estadounidenses. 

 El Padrino


La prisión intentaba interceder a favor de la captura y neutralización de Miguel Ángel Félix Gallardo, pero no lo lograba. Él seguía comandando al Cártel de Guadalajara desde el penal del Altiplano, en Almoloya de Juárez, muy cerca del Estado de México. Lo más conocido sobre su autoridad aun tras las rejas fue la repartición de la república mexicana para cada uno de sus más leales servidores, entre los cuales estaba Amado Carrillo Fuentes, el jefe de El Chapo.  A los hermanos Arellano Félix se les dio potestad de la parte noroeste del país, como sede  de la organización, Tijuana; A Miguel Caro Quintero (hermano del capo Rafael Caro Quintero) y a Pablo Acosta El Zorro de Ojinaga el estado de Sonora; Amado Carrillo Fuentes El Señor de los Cielos tomò el mando de Chihuahua y como capital de la organizaciòn, Ciudad Juárez; Juan García Abrego tomò por su cuenta la parte Noreste y el Golfo de México; y poco después de el inicio de la decada de 1990, Mario Ismael  Zambada García El Mayo conquistarìa independientemente el estado capital del narcotráfico en toda la república: Sinaloa.


Amado Carrillo F. El Señor de Los Cielos

Aun bajo los mandos de Amado Carrillo como sicario y lugarteniente del Cártel de Juárez antes de 1993, El Chapo siempre fue bien visto por  El Mayo y Juan José Esparragoza Moreno El Azul, el diplomatico negociador entre los carteles. Años después, estos tres pondrían en alto la fama y el respeto de su estado, en el cual conformaron a La Alianza de Sangre o La Federación


 

Los hermanos de Tijuana

 
La guerra contra los hermanos Arellano Félix se ha desarrollado más que nada por la plaza de Tijuana y los municipios adyacentes. 
En 1992, una pandilla de sicarios denominada Calle 30 que radicaban en la ciudad de San Diego, fueron contratados por los líderes del Cártel de Tijuana para asesinar a seis lugartenientes de El Chapo; en poco tiempo, un choche-bomba explotó en una casa de seguridad del capo sinaloense en Culiacán. Nadie resultó herido esa vez, pero la disputa ya estaba en proceso.

En 1992, Guzmán Loera se paseaba de una manera tranquila por el área urbana de Guadalajara en su Cutlass color negro, cuando de pronto una camioneta Ram color blanco le choca por la parte trasera; tres hombres descendieron y comenzaron a dispararle con rifles AK-47. Guzmán sobrevivió e identificó a sus agresores, entre los cuales se encontraba el sanguinario Ramón Arellano. Iracundo, El Chapo se contactó con Benjamín Arellano reclamándole acerca del ataque; El Min negó su participación pero El Chapo no se quedó con las manos cruzadas. 
En noviembre de ese mismo año, Francisco Javier y Ramón Arellano Félix casi mueren acribillados en la discoteca ¨Christine¨ ubicada en Puerto Vallarta por sicarios de Guzmán; estos se disfrazaron de agentes policiacos matando a seis personas, entre ellos, civiles inocentes.

El 24 de mayo de 1993, después de varios intentos fallidos para cazar a El Chapo Guzmán, un comando encabezado por  Francisco Javier Arellano Félix regresaba de vuelta a Tijuana desde Guadalajara. Pero una esperanza se abrió en medio de la pena: se sabía que Guzmán estaba en el Aeropuerto de Guadalajara, recién se había informado de su punto exacto, era en el estacionamiento. Cuando se abrió  fuego, en medio del tiroteo, pereció baleado el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. Mucho antes de la indignación nacional y un poco después del tiroteo, El Chapo había huido en un taxi, alejándose de su posible muerte y de la escena del crimen.  


El Cardenal Juan Jesus Posadas Ocampo yace muerto dentro del Ford Grand Marquis que lo transpotaba a su destino. 1993.






 El Chivo Expiatorio


 
Amado Carrillo Fuentes estaba furioso. El Señor de los Cielos se habìa enterado de la participaciòn de Guzmàn Loera en la balacera del Aeropuerto de Guadalajara y para colmo, la atenciòn de los medios y el gobierno caìa sobre èl por la muerte de Posadas Ocampo. Hèctor Luis Palma, por instrucciòn de su patròn, Carrillo Fuentes, tuvo que traicionar a su compadre y socio, El Chapo, delatando el destino de su fuga a un paìs centroamericano: Guatemala. Carrillo Fuentes conocìa bien que el lugarteniente que tenìa como encargado de la plaza en Guadalajara no era el autor material del magnicidio, pero el gobierno de Carlos Salinas querìa un chivo expiatorio. La sociedad lo demandaba y el clero tambien.

A finales de mayo de 1993, la PGR se da cuenta de que Guzmán estaba oculto en Guatemala bajo protección de un teniente coronel corrupto, al que, tiempo después, se le descubrió una cantidad de 1.2 millones de dólares por la impunidad del capo. Aun así, El Chapo fue capturado por primera vez el 9 de junio de 1993 en Guatemala y luego fue entregado a las autoridades mexicanas para su juicio y encarcelamiento. 
 Existe un gran enigma por el paradero de la primera declaraciòn hecha a El Chapo Guzmàn ya que existen dos de ellas: una que le fue hecha en su viaje en aviòn para llegar directamente a su traslado al Cefereso 1 de Almoloya en la Ciudad de Mèxico y por supuesto la declaraciòn oficial.
Al ser interrogado por un general de ejèrcito en la areonave horas despuès de ser extradiatado de Guatemala, Guzmán Loera cedió información acerca de muchos cómplices de bajo rango, asesinatos y altos funcionarios sobornados. Como el fango corruptor llegaba hasta niveles inimaginables, se tuvo que amenazar a El Chapo para que contarara una historia diferente ante el Ministerio Pùblico Federal. "Asì como lo enseñaron en la tele, fue como pasò todo" dicta la declaraciòn oficial de Guzmàn Loera hecha en 1993.

Al ser presentado ante los medios de comunicación, Joaquín Guzmán mantuvo una buena actitud con los reporteros y periodistas, pero al mismo tiempo se comportò hermético al ser cuestionado por sus lazos con el crimen organizado: siempre negándolo y ensalzando su inocencia, poniendo por excusa de que trabajaba como agricultor, que sembraba maíz y frijol, nunca había usado un arma y que no tenía dinero.


La Captura del Chapo Guzmán - Pedro Rivera





Vida y fuga de Puente Grande


El amplio poder corruptor de Joaquín Guzmán en el Penal de Puente Grande, en Jalisco, fue descomunal, ya que sus secuaces libres (Zambada y sus primo lejanos, los Beltrán Leyva) le mandaban grandes cantidades de dinero en forma mensual. Pronto se sabría quien era el verdadero mandamás de aquella prisión de ¨máxima seguridad¨. El Chapo no vivía como recluso en prisión, sino como un magnate al que se le proporcionaba toda clase de comodidades: Televisión, teléfonos celulares, banquetes, fiestas, mujeres hermosas, alcohol y lo más importante, la impunidad.

 El 19 de enero de 2001, Francisco Camberos Rivera El Chito pretendía hacer su labor en la prisión de Puente Grande: sacar el carro de ropa sucia a la lavandería, pero algo inesperado pasó durante su rutina, estaba esperando órdenes de El Chapo para que pasara por su celda. El plan estaba en marcha. El Chito comenzó a circular por los pasillos de la prisión, y después de abrir la celda de Guzmán Loera, este saltó al carrito de lavandería y siguieron la marcha. Cuando terminaron de pasar por el bloque de celdas C3, pasaron por el cuarto de observación; corrían el grave riesgo de ser descubiertos, pero el cansancio de la rutinaria labor de los guardias  hizo más fácil la fuga. Solamente se le fue preguntado un par de veces a El Chito que era lo que llevaba en el carrito. "Ropa sucia" él respondía .

Ya en el estacionamiento de la prisión, Guzmán se bajó del carrito de lavandería y, juntamente con El Chito, abordaron un Chevrolet Monte Carlo y pasaron nuevamente desapercibidos ante los policías del exterior del penal. El Chapo estaba libre.

En las afueras de Guadalajara, en el regocijo del éxito gigantesco de la operación, Guzmán Loera le dijo a Camberos que tenía sed. El Chito estacionó el vehículo afuera de una tienda mientras él se pasaba al asiento del copiloto, pero al salir con la botella de agua en la mano, Camberos se dio cuenta de que el jefe ya se había ido.


Jorge Tello

Al igual que Vicente Fox se vio severamente perjudicado por "el gol" de El Chapo Guzmán, Jorge Tello Peón, el entonces director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) fue atacado, ya que la entrante administración Panista estaba siendo apuntada como la principal responsable por la corrupción de Puente Grande, no importando que la necrosis comenzò en pleno sexenio de Ernesto Zedillo, presidente puesto por el PRI.

La Fuga del Chapo - Los Originales de San Juan



La Fuga, según Anabel Hernández

 Camberos Rivera El Chito salió al estacionamiento del penal de Puente Grande mientras empujaba un carrito de lavandería; para pasar ese carrito de lavandería por los numerosos  diamantes de seguridad de la cárcel tenía que ser revisado y monitoreado por un detector de calor que para salir desapercibido, lo que se escondiera dentro del carrito tenía que medir menos que un gato. Para las 8 y 30 de la noche, El Chito  ya había salido de la prisión, pero con las pertenencias personales de Guzmán Loera y no con él dentro de la cajuela.

Jaime Valencia Fontes y  Mario Vázquez Méndez  eran los reos que platicaban con El Chapo junto con los custodios Antonio Díaz y Víctor Manuel Godoy en el pasillo del nivel C del módulo 3. Cuando El Chito había abandonado la prisión, Guzmán vestido con un atuendo de Policìa Federal se dirigía al cubículo médico mientras que Valencia Fontes y Vázquez Méndez le escoltaban. El cubículo médico de Puente Grande tenía un acceso a la salida, donde obviamente se les prohibía el paso a los internos. Valencia Fontes y Vázquez Méndez se encontraban en la entrada del cubículo haciendo guardia para que nadie pasara, y más allá de las 8:55 de la noche, según la declaración ministerial del custodio Antonio Díaz, se quedaron resguardándola. A las 10:30 de la noche se le había notificado a Leonardo Beltrán Santana, Director de Puente Grande en enero de 2001 que Joaquín Guzmán Loera ya no se encontraba en su celda.

La Fuga del Chapo - El As de la Sierra



Nuevos Contactos

Joaquín Guzmán fue arrestado por segunda ocasión por agentes de la hoy Policía Federal,  AFI (Agencia Federal de Investigación) en el estado de Nayarit. Durante el operativo se encontraban presentes Luis Cárdenas Palomino (Director General de Investigación), Javier Garza Palacios (Director General de Operaciones Especiales), Igor Labastida (Director de Investigaciones Federales) y Domingo González Díaz (Director de Centro de Mando). En el informe confidencial llamado ¨Caso Futbolero¨ se dicta que los agentes y directores dejaron libre a El Chapo a cambio de un soborno que consistía en millones de dólares y una negociación a futuro con los amigos del fundador y titular de la AFI, Genaro García Luna: La impunidad a cambio de dinero fue la mezcla que, al parecer, le funcionó durante otra década a Guzmán y sus cómplices políticos.





Líder de un Imperio Indestructible

 
Joaquín El Chapo Guzmán no solamente fue la cabeza del Cártel de Sinaloa, sino que también su nombre alcanzó trascendencia  al ser nombrado por la revista Forbes  como uno de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna estimada en 1000 millones de dólares. Las autoridades estadounidenses y mexicanas condenaron a la publicación como una burla a los gobiernos que tienen como obligación  la captura de Guzmán, tachandolo como un abierto elogio y alabanza al criminal.

 Guzmán impartía, de manera irónica, la ley en Sinaloa, simplemente porque las autoridades no podían cumplir con su deber por el alto crecimiento de los delitos del fuero local. Se dice que alguna vez, en Badiraguato, un grupo de jóvenes robaron un pequeño tanque con gas pero las autoridades decidieron no avanzar con la investigación. Pidieron ayuda a Guzmán para que él y su equipo armado resolvieran el delito; el grupo de seudo-investigación de El Chapo cumplió con amordazar y atar a los culpables y entregarlos en la delegación del municipio. La leyenda estilo Punisher atribuìda a Guzmán Loera es tan fuerte que inclusive se ha dicho por el pueblo de Badiraguato que él y Mario Ismael el Mayo Zambada se han congregado con padres de jóvenes delincuentes para hablar del mal comportamiento de sus hijos.

Ficha Criminal de Joaquín Guzmán Loera. SSP y CISEN. A. Hernàndez

 ¨Damas y caballeros, por favor concédanme un momento de sus tiempo. Va a venir un hombre. El jefe. Les pedimos que se queden en sus lugares. Las puertas se cerrarán y no se le permitirá la salida a nadie. Tampoco pueden usar sus teléfonos celulares. No se preocupen; si hacen lo que les pedimos, no pasará nada. Sigan comiendo y no pidan la cuenta. El jefe pagará. Gracias¨ . Según testigos, Joaquín Guzmán se dio el lujo de comer en un restaurante de Culiacán llamado¨ Las Palmas¨ en la colonia Quintas.

 Juan Camilo Mouriño, secretario de gobernación en el sexenio de Felipe Calderón, murió en un desplome aéreo el 4 de noviembre de 2008. Se rumora acerca de una conspiración de parte de Guzmán Loera para aplacar las investigaciones y provocaciones que colocaban a Mouriño como pieza clave para el combate al narcotráfico; pero nada se comprobó. Inclusive el escepticismo rondó por la cabeza de Calderón acerca del percance. Dijo, en conferencia de prensa, que la muerte de Juan Camilo Mouriño ¨le daba una motivación para combatir sin descaso…  por los ideales que compartían¨.


Guzmán Loera en 2001

Con 1.68 metros de estatura, piel blanca y levemente rojiza por el Sol, con voz nasal y aguda en su tonalidad, acento regional y de buen vocabulario, El Chapo se dio a entender con sus empleados y con la sociedad per se. Según investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR), Guzmán es un hombre seductor, frío, egocéntrico; su ego y sus venganzas calculadas no le afectan de ninguna manera en lo emocional. Su estatura le da un complejo de inferioridad la cual es compensada por una actitud de superioridad intelectual y un hambre desmedida por el poder. El anonimato de Guzmán Loera fue indispensable para sus operaciones y movimientos dentro de su territorio, aunque los asesinatos fueran hechos a su nombre, al igual que el reclutamiento de nuevo personal y sus proezas dignas de una pelicula de Hollywood lo hicieron conocido a nivel nacional. Los aparatos de comunicación eran raramente intervenidos, por la sencilla razòn de que los operadores eran sobornados. Guzmán se ha comunicado con sus más de 150 mil empleados en todo México por medio de portavoces e intermediarios. 

Licencia de Conductor proporcionado a Joaquín Guzmán en California, E.U en 1988, con el nombre de ¨Max Aragon¨


 Foto montaje estilo Selfie de Joaquín Guzmán Loera, difundido en diversos portales de internet. Muestra el rostro del criminal pero con el cabello en la misma posición que en las fotos tomadas en prisión en 1993. Si la foto no fuera inverosímil, Joaquín Guzmán hubiera cambiado de gustos, como afeitarse el bigote, vestir con una camisa demasiado juvenil y tener el mismo corte de pelo que hacen en la cárcel.


Más del 85 por ciento de los empleados de la mafia sinaloense jamás han visto al ¨jefe¨.
Guzmán es muy astuto y cauteloso al momento de repeler un agresión o corregir algún desperfecto, por ejemplo: por acción del mismo Chapo, un jefe de sicarios mandó a Luis Rolando Llanos Romero, un matón, para eliminar a una mujer que había perdido ganancias mayùsculas de la organización, pero el asesino falló. Matò a una mujer inocente mientras que la otra mujer huyó de la agresión. Guzmán quedó tan indignado con dicho error que convocó al sicario a una reunión que más bien era una reprensión tanto física y verbalmente implacable, que al final de la junta, otro empleado de El Chapo le propinó a Llanos un tiro en la nuca.

 
Posando con El Comandante

 Las formas de contrabando de sustancias ilícitas propiedad de Joaquín El Chapo Guzmán son increíbles y novedosas a la vez: En la ciudad de Tecate, Baja California, fueron consignadas 400 latas de chiles jalapeños con 7.3 toneladas de droga en su interior; nombrando de igual manera a los Narco-túneles, vía  que también forma parte de la nómina del Cártel del Pacìfico. Los ejemplos más claros son el famoso ¨Callejón de la Cocaína¨, el que atravesaba desde Nogales, Sonora hasta una bodega en Douglas, Arizona, descubierto en 1990 y el tunel por donde Guzmàn Loera escapò por segunda ocasiòn del penal del Altiplano el 11 de julio de 2015.

 Video en el que Joaquín Guzmán interroga a un enemigo sometido.

 Comparación del perfil editado del sujeto que aparece en el video con fotos reconocidas de Joaquín Guzmán Loera.


INTERROGATORIO HECHO POR JOAQUÍN GUZMÁN LOERA
 Localidad Leopoldo Sánchez Celis, a 5Km de Culiacán, Sinaloa

Sometido: ...por ella. Resulta que él mandaba un teléfono

El Chapo Guzmán: ¿Quienes eran ellos?

Sometido: De la gente de nosotros, mandaba el, el...

El Chapo Guzmán: ¿Quien los manda?

Sometido: Al que mataron ayer, al que nos...

El Chapo Guzmán: Ah, ese hijo de su pinche madre ¿era jefe de grupo entonces?

Sometido: Era el que...

El Chapo Guzmán: ¿Era el encargado de todo Mazatlán?

Sometido: No, ese era El Colombiano. El Colombiano le mandaba órdenes a él.

El Chapo Guzmán: ¿Y donde está el Colombiano?

Sometido: No se. Se perdió

El Chapo Guzmán: Híjole... Entonces toda la bola de cabrones está en Los Mochis...

Sometido: Sì

El Chapo Guzmán: Hay que agarrar a esa vieja para que nos ponga todos los...

(Se corta el video)

Sometido: ...Y él es el que los recogía

El Chapo Guzmán: ¿Quien?

Sometido: (Inaudible, posiblemente dijo El 10-10)

El Chapo Guzmán: Entonces, de esos de Zacatecas, ¿también hay en  Mazatlán ó no?

Sometido: Si, ahí hay en Mazatlán. Son los que están ahorita en el norte

El Chapo Guzmán: ¿Son de Zacatecas?

Sometido: Sì

El Chapo Guzmán: Y... ¿En Los Mochis?

Sometido: Hay gente de ahí, de Zacatecas y... (Inaudible) y el otro.

El Chapo Guzmán: ¿Donde hay gente de Zacatecas?

Sometido: En Los Mochis y ahorita acá, en Los Limones.

El Chapo Guzmán: ¿No me estás echando mentiras?

Sometido: No, señor.

El Chapo Guzmán: Antes dijiste que en Mazatlán...

Sometido: Si, habían llegado para acá, pero a ellos los mandaron para el monte.

El Chapo Guzmán: ¿Y en Los Mochis cuantos hay?

Sometido: Desconozco cuantos hay... pero pidieron varias camionetas. No se cuantos vayan a ser

El Chapo Guzmán: ¿A donde?

Sometido: ...como 13

El Chapo Guzmán: ¿De donde?

Sometido: De aquí... (Inaudible)

El Chapo Guzmán: ¿Estaban mandado gente para Los Mochis ustedes?

Sometido: Sì

El Chapo Guzmán: ¿Y para Nayarit?

Sometido: Para Nayarit, no...También no mandaban nada.

El Chapo Guzmán: ¿Pero, sì se fue gente para Nayarit?

Sometido:Fíjese que eso...

(Fin del video)


Cuando cayeron los hermanos Amezcua ante las autoridades mexicanas, los hermanos Valencia, un grupo de narcotraficantes ubicados en Michoacán, ocupaban ¨cocineros¨ de metanfetamina y dinero; Guzmán aprovechó la oportunidad y contribuyó a la causa, consiguiendo contactos en Tailandia, La India y China para abastecer de materias primas, poniendo una nueva oficina más al norte de México y dejando encargado del negocio de las drogas sintéticas a Ignacio Nacho Coronel.

Ignacio Coronel

 Zhenli Ye Gon fue un colaborador para venta de ingredientes de elaboraciòn de metanfetaminas del Cártel de Sinaloa, actualmente sigue bajo investigaciones en los Estados Unidos. Su mansión en Lomas de Chapultepec fue revisada por elementos de la AFI: encontraron 207 millones de dólares, 18 millones de pesos, 200 mil euros y 113 mil dólares japoneses, juntamente con casi una docena de lingotes de oro. Dos oficiales que participaron en la operación fueron encontrados muertos en Guerrero y Antonio Garza, otro agente de la AFI, fue asesinado al rehusarse en aceptar sobornos del crimen organizado.

Guzmán empezó a llamar la atención por el modo en que decidía terminar con sus adversarios: Mutilaciones, torturas e incluso cortarle el rostro a un rival y coserlo en un balón de futbol. Según agentes de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos, la DEA, El Chapo tenía más de 10 o 15 lugares en donde esconderse, tanto en El Triangulo Dorado y en la sierra de su poblado natal de La Tuna, eso sin contar las cientos de casas de seguridad a lo largo y ancho del territorio nacional.



La Federación




El Chapo necesitaba cómplices que le ayudaran a esconderse y a pagar los sobornos mientras, supuestamente, huía de la justicia despuès de su evasiòn de Puente Grande. ¨El hombre más buscado de México¨ hayo gracia delante de los ojos de El Mayo Zambada que, hasta para su propia beneficencia, le ayudó con dinero y hospedaje en casas de seguridad en Nayarit y Quintana Roo.



Ismael Zambada El Mayo

En Octubre de 2001, El Chapo Guzmán fue apoyado nuevamente por Zambada García en celebrar una serie de reuniones en Cuernavaca, Morelos y la Ciudad de México, en las cuales se palnearìa el arrebato de los prolíficos territorios de sus adversarios, los hermanos Ramón, Benjamín, Eduardo y Francisco Javier Arellano Félix, en Baja California. Así también, los acuerdos y condiciones orales dictaban el compartimiento de rutas de trasiego, brazos armados y grupos dedicados al lavado de dinero. El Súper-sindicato de narcotraficantes ya era un hecho para finales de 2001 teniendo como jefes a Mario Ismael Zambada García, Marcos Arturo, Héctor y Alfredo Beltrán Leyva, Armando Valencia Contreras, Juan José Esparragoza Moreno, Ignacio Coronel Villarreal, Vicente Carrillo Fuentes y el propio Joaquín Guzmán Loera.

La respuesta que Joaquín Guzmán dio a Los Zetas, un grupo narcoparamilitar encabezado por el ex-elemento castrense y ahora finado Heriberto Lazcano, fue otro par de brazos armados, pero estos trabajaban al servicio del Cártel de Sinaloa:  Los Ántrax y Los Negros. Este ùltimo grupo fue liderado por Édgar Valdez Villareal La Barbie, oriundo del estado de Texas, Estados Unidos y con amplios lazos con Marcos Arturo Beltrán Leyva El Barbas.

  A principios de diciembre de 2005 el periódico The Dallas Morning News dio a conocer un vídeo que hizo escuelita en el mundo del narcotráfico moderno. Cuatro integrantes de Los Zetas habían sido levantados  el 14 y 15 de mayo por agentes de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) liderada en ese entonces por Genero García Luna. Fueron entregados La Barbie. Este, en un acto sádico y muy bizarro, grabó el interrogatorio que les practicó a los integrantes de la unidad Zeta, preguntándoles acerca de sus actividades en el estado de Guerrero. El video no solamente había caído en manos de los editores del periódico texano sino también fue abandonada una copia en un sobre blanco frente a las oficinas de la PGR. En el final de la grabación se puede apreciar la mano de Edgar Valdez Villarreal apoyando una pistola  en la cabeza de uno de los sometidos y diciendo al mismo tiempo: ¨¿Y tu qué?¨ , acto seguido se ve como un chorro de sangre emana de la sien derecha de la victima quien luego serìa identificado con el apodo de El Pizcacha. Los Zetas le declararon la guerra a La Federación.

 Édgar Valdez Villarreal La Barbie.

 El Proyecto de Guzmàn Loera estaba en picada, principalmente por la envidias y traiciones que provocaban la avaricia algunos compañeros, principalmente la de èl. Rodolfo Carrillo Fuentes El Niño de Oro, su esposa y demás escoltas fueron cocidos a tiros por sicarios en el estacionamiento de un centro comercial de Culiacán, Sinaloa el 11 de septiembre de 2004.

Vicente Carrillo Fuentes El Viceroy.

¨Compadre, quería saber si estabas conmigo o en mi contra¨ le reclamó Vicente Carrillo Fuentes a Mario Ismael Zambada después de enterarse de la muerte de su hermano. ¨Estoy contigo, compadre¨ le dijo El Mayo a El Viceroy, ¨Entonces demuéstramelo entregándome la cabeza de ese hijo de la chingada¨ culminó el ahora convicto jefe del Cártel de Juárez refiriéndose a Guzmán Loera.

Se reitera: El Chapo Guzmán es un maestro en el arte de la seducción. Sus "encantos" hipnotizan a las mujeres ingenuas y su voz de mando pone de rodillas a los hombres. Heriberto Lazcano El Lazca también cayó ante la amistad ofrecida por el hombre más buscado del mundo.

El Cártel de Sinaloa estaba dispuesto a recuperar sus territorios perdidos y Los Zetas ya empezaban a ser un grupo de renombre, principalmente por el modo en que esparcìan el terror. Juan José Esparragoza Moreno El Azul de nuevo intervino para que los más grandes capos se reunieran y pusieran fin a la oleada de sangre que recorría el país. ¨Con ellos nunca pactaremos¨ dijo Lazcano a sus hombres cuando se enteró de la propuesta de El Azul.

Los hermanos Beltrán Leyva habían secuestrado a un primo de Lazcano. El Azul aprovechó la situación para congeniar con El Z-3: pidió a Arturo Beltrán que regresara sano y salvo al familiar del líder Zeta y así poder sentarse a la mesa con él. Más a fuerzas que de ganas, Lazcano accedió y citó a todo mundo a una de sus casas de seguridad en Valle Hermoso, Tamaulipas a escuchar lo que sus ofensores tenían que decir.

Uno a uno fueron llegando: Vicente Carrillo Fuentes, Ignacio Coronel Villarreal, Arturo y Héctor Beltrán Leyva junto con su jefe de matones, Edgar Valdez Villarreal, Mario Ismael Zambada García y finalmente Guzmán Loera en persona.

El Chapo y El Lazca estaban frente a frente. Ya no había vuelta de hoja, era hora de negociar.

Guzmán Loera se sorprendió con la esbelta figura de su contraparte: ¨Si fuera puto, ya te hubiera cogido¨ le dijo el sinaloense al hidalguense.
Una carcajada colectiva de los presentes hizo que ya todos se vieran como viejos compadres. La alianza moral estaba hecha.

Los nuevos términos del narcopacto trataban de hacerse poco a poco, empezando con la no agresión, el respeto a las plazas conquistadas por cada uno de los capos y el cese del narcomenudeo en el país. Para el gobierno federal era más conveniente mandar la droga a Estados Unidos a que fuera comercializada dentro de la nación.

Después del acuerdo, la rabia del líder de Los Zetas se convirtió en júbilo; sus nuevos amigos se quedaron unas horas más disfrutando de las bebidas y prostitutas que el mismo Lazca les había provisto en la lujosa casa de seguridad.

No solamente Lazcano se entendió bien con El Chapo Guzmán; la relación entre él y Arturo Beltran Leyva fue tan estrecha que  se cuenta de un accidente que el apodado Verdugo tuvo, Marcos Arturo, como buen  amigo, llegó en su ayuda en un Helicóptero.



 Pugnas sangrientas

 Arturo Beltràn Leyva descubre la traición de Joaquìn Guzmán Loera El Chapo por la supuesta entrega de su hermano, Alfredo Bletràn El Mochomo a las autoridades federales en enero de 2008.
 
Marcos Arturo Beltrán Leyva y su clan adquirían demasiado poder, inclusive empezaban a tener más contactos en el gobierno que el propio Chapo Guzmán, lo que provocó un plan para su exterminio. El final de La Federación llegó aun más pronto de lo que se pensaba: El Chapo dio información a elementos de la Agencia Federal de Investigación de donde estaría Alfredo Beltrán Leyva el 21 de enero de 2008. A los 37 años de edad, el apodado Mochomo fue capturado en un BMW con 3 escoltas en la calle Juan de la Barrera de la  colonia Burócratas, de Culiacán, Sinaloa. Marcos Arturo quería venganza por su hermano caído, lo que conllevó una alianza especial con Los Zetas. Las amenazas  recayeron sobre todo el clan del Càrtel de Sinaloa.

A mis Enemigos - Valentín Elizalde.
      
Siguen ladrando los perros,       
señal que voy avanzando.
Asi lo dice el refrán,
para aquellos que andan hablando,
de la gente que trabaja
y que no andan vacilando.

Al que no le vino el saco, 
pidalo a su medida.
Conmigo no andan jugando, 
¿Pa´ que se arriegan la vida?
Traigo una super fajada
y los traigo ya en la mira

Para a hablar a mis espaldas,
para eso se pintan solos,
¿Por que no me hablan de frente?
¿Acaso temen al mono?
ya saben con quien se meten,
Vengan a rifar la suerte

A mi nadie me dio nada, 
todo lo que tengo es mio;
con el sudor de mi frente
he logrado lo que he querido,
solo la vida les debo 
a mis padres, tan queridos.

  [...]

Sigan chillando, culebras,
las quitare del camino,
y a los que en verdad me aprecian,
aqui tienen un amigo.
Ya les canté este corrido 
a todos mis enemigos.



¨A mis enemigos¨. Esta fue la canción que dio fin a la carrera del cantante de música regional, Valentín Elizalde después de entonarla en un palenque de la ciudad de Reynosa, Tamaulipas. La canción hace referencia, supuestamente, a un mensaje que Joaquín Guzmán quería comunicar a sus adversarios del Cártel de Golfo y, especialmente, a su ex-grupo armado Los Zetas. El mayor error que pudo cometer Elizalde fue cantar el corrido en territorio hostil, por lo que se ganó 28 impactos de bala y un triste legado para todo aquel que trabaja deliberadamente bajo la mesa para el narcotráfico.


Osiel Cárdenas Guillen El Mata-amigos.

 ¨Pin*** gringos, este es mi pueblo. Así que lárguense antes de que los mate¨. Fue la declaración de guerra que conmovió a la DEA después de las amenazas que recibían abiertamente de parte de la cabeza del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillen, después de poner un arma en la cabeza de dos agentes encubiertos; todos los malos deseos que la DEA tenia para Cárdenas Guillen los compartían juntamente con El Chapo. El 14 de Marzo de 2004, el ejército mexicano logró la captura del Osiel Cárdenas Guillen, pero para mala suerte de las autoridades y de El Chapo, la organización criminal no se extinguió.





Heriberto Lazcano El Lazca o El Z-3, lider de Los Zetas Abatido en 2012 por elementos de la Marina.


Otra de las razones del rompimiento de El Chapo Guzmán y los Beltrán Leyva fue la asociación con los hermanos Margarito y Pedro Flores, los zares de la cocaìna en Chicago,  Estados Unidos. Pedro y Margarito Flores ayudaban al Cártel de Sinaloa a transportar droga de Chicago a Los Ángeles, y después enviaban las ganancias de vuelta a México. Actualmente son testigos protegidos del gobierno anglosajòn y con sus testimonios, han encestado golpes fuertes a la organizaciòn de Joaquìn Guzmàn.

Édgar Guzmán López, hijo de El Chapo fue brutalmente asesinado en Culiacán junto a Arturo Cazares. En la escena, fueron encontrados más de 500 casquillos percutidos y una explosión causada por uso de un lanzacohetes: Los Beltrán Leyva fueron apuntados como los principales sospechosos, aunque finalmente, se corriò la versiòn desde la gerencia del càrtel que fueron los mismos sicarios de Guzmàn que mataron  a Èdgar por error.

Édgar Guzmán López.

Con la quijada literalmente destruida y un brazo desprendido a punta de plomo de su torso, cayó muerto el tambien llamado Jefe de jefes Marcos Arturo Beltrán Leyva sobre su propio charco de sangre durante un enfrentamiento con elementos de la Armada Mexicana el 16 de diciembre de 2009 en el conjunto residencial ¨Altitude¨ a las 5:30 p.m. junto a siete colaboradores. Los medios de comunicación revelaron al público fotografías en donde se miraba al capo tendido en el suelo, con la camisa levantada, los pantalones abajo y varios billetes húmedos por la sangre coagulada sobre su cuerpo inmolado; estaba claro que los elementos castrenses habían manipulado el cadáver. Repitiendo las mismas características sobre la posición de la camisa y los pantalones, se conoce que en los operativos de las fuerzas armadas pueden hacerles esto a los detenidos para evitar cualquier posible reacción violenta y/o forcejeo, lo que lleva al escenario hipotético de que Marcos Arturo ya había sido sometido por los elementos de la Armada y acto seguido lo ejecutaron para que evitar las acusaciones de altos funcionarios coludidos al crimen organizado, principalmente con la organización de su primo, Guzmán Loera.

 Después de la muerte de Marcos Arturo, El Chapo Guzmán resultaba como el vencedor contra el clan Beltrán Leyva, ya que solo quedaba Héctor Beltrán Leyva El H como jefe del deteriorado Cártel.

 (De izquierda a derecha) Marcos Arturo El Barbas, Héctor  El H y Alfredo El Mochomo.

 Los Hermanos Beltrán Leyva.

 El Escurridizo

En 2004, un operativo del ejército mexicano resultó fallido después de varios informes de que El Chapo Guzmán y El Mayo Zambada se encontraban en una gran fiesta en el poblado de La Tuna, muy cerca de la sierra, y que los dos capos se encaminaban a Durango a bordo de un camión, pero ya hacía varios minutos que habían partido del lugar. En noviembre del mismo año, se hizo otro operativo del ejército, pero ahora, la propiedad cateada sería un rancho en corazón la sierra de La Tuna; solo se pudieron consignar equipos de cómputo y algunas fotos recientes de Guzmán: Un bigote característico de la cultura regional mexicana y diez kilos más que en 1993.

Desde septiembre de 2008 hasta a mediados de 2009, elementos de la AFI se manifestaban inconformes en la Ciudad de México exigiendo la renuncia de Genaro García Luna después de revelar su plan para conformar una corporación policiaca única en el país, la cual sería en postreros tiempos la estigmatizada Policía Federal. Entre los testimonios recabados por los agentes renegados, un grupo de estos que sirvieron como escoltas personales de García Luna en los convoys donde solía transportarse, se menciona un raro episodio suscitado en la carretera Cuernavaca-Tepoztlán donde un grupo de camionetas en donde viajaban hombres fuertemente armados se toparon con la caravana gubernamental y lograron someter a todos los elementos, obligándolos a estar de rodillas mientras los desarmaban y vendaban sus ojos para que el líder de estos pudiera hablar tranquilamente en el anonimato con García Luna.
¨Este es el primero y último aviso para que sepas que sí podemos llegar a ti si no cumples con lo pactado¨ dijo en tono de amenaza el supuesto narcotraficante al llamado Súper-policía cuando este se hallaba en un obvio predicamento. Tiempo después, todo se esclareció: el titular de la SSP había dejado a sus hombres a la merced de sus contrincantes naturales y posiblemente este se fue con el misterioso capo a otro lugar para dialogar en secreto, todo en un lapso de 4 infernales horas. Los sospechosos de ser el atrevido y enigmatico criminal son Joaquìn Guzmàn Loera, Arturo Beltràn Leyva o Mario Ismael Zambada Garcìa.

Felipe Calderòn estaba desesperado para que su partido, el PAN, tuviera las elecciones garantizadas para la transiciòn presidencial de 2012. La captura o ejecuciòn de Guzmàn Loera era la cereza sobre su pastel.
La Policìa Federal tenìa conocimiento de que el lìder del Càrtel de Sinaloa tendrìa un encuentro sexual con una prostituta en Los Cabos, Baja California Sur, en marzo de ese año. Al llegar al municipio turìstico la mujer le dijo a Guzmàn Loera que su periodo menstrual estaba activo y lo citò para otra ocasiòn. El mono descalabrado de la sexoservidora salvò temporalmente a El Chapo Guzmàn de la autoridad.

 En Marzo de 2013, se especuló la muerte del Guzmán Loera: se encontraron dos cuerpos calcinados y totalmente irreconocibles en Petèn, Guatemala, aparentemente, ejecutados por Los Zetas. Tiempo después, el mismo presidente guatemalteco, Álvaro Colom, lo desmintió.

El Encuentro - -Los Alegres del Barranco


 El plan de la CIA para liquidarlo

 En mayo de 2011, cayó muerto ante las balas de los agentes tácticos estadounidenses Osama Bin Laden, líder de la organización terrorista Al Qaeda y apuntado por el gobierno americano como autor intelectual de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en diversas ciudades de los E.U.A.
Hartos  de Guzmán Loera y completamente desinformados de los pactos secretos que la DEA había hecho con él y su organización, la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) presentó ante sus contrapartes mexicanas y al propio presidente en 2012, Felipe Calderón, un plan meticuloso y totalmente efectivo para capturar o en su caso abatir a Joaquín Guzmán Loera en un lapso de 10 a 15 minutos, comparando a la operación con la clásica analogía de quitarle un dulce a un niño.

El plan consistía en que varios agentes altamente entrenados de la Navy Seal se replegaran silenciosamente con uniformes de la Policía Federal en medio de la Sierra de Sinaloa, Durango o el desierto de Chihuahua, dependiendo de la ubicación exacta del capo, equipados con aviones tecnológicamente actualizados  no tripulados, helicópteros con metralletas y misiles en caso de que el equipo de Guzmán Loera tuviera la oportunidad de atacar a los vehículos, y armas de alto poder. Empezarían atacando a sus guardaespaldas hasta llegar a él, y sí llegaba a ver resistencia de parte de El Chapo, tendrían que matarlo.
 Las condiciones eran contundentes: Ningún elemento de las verdaderas fuerzas armadas mexicanas podían participar en la operación, ya que no contaban con la suficiente preparación para cumplir con el objetivo, además de que la corrupción entre los elementos reflejaba la posibilidad de alertar a Guzmán Loera de la misión.

El Gobierno de Felipe Calderón se opuso rotundamente al plan, ya que según él y su gabinete de seguridad nacional, violaba varias leyes de soberanía nacional, pero años después nos daríamos cuenta de la complicidad entre Calderón, García Luna y Joaquín Guzmán Loera, liberando a este último de una acción estadounidense en su contra.
 La CIA no descartó el plan; lo guardó para presentársela al próximo presidente, quien fuera Enrique Peña Nieto.


Gajes del oficio

 

Cuando se consolidó definitivamente la separación de los Beltrán Leyva y el Cártel de Sinaloa, Guzmán se había vuelto más solitario y paranoico. Muchas de las personas en las que confiaba se habían vuelto contra él, estaban presas o sencillamente muertas.


·          Arturo Guzmán Loera El Pollo: Hermano. Asesinado en la cárcel el 31 de diciembre de 2004.

·         Édgar Guzmán López: Hijo. Asesinado el 8 de mayo de 2008.

·         Miguel Ángel Guzmán Loera El Mudo: Hermano. Preso durante 13 años por lavado de dinero y  portación de armas de uso exclusivo del ejército.

·         Alfonso Gutiérrez Loera: Primo. Detenido en una casa en Culiacán con armas, granadas y munición.

·     Zulema Yulia Hernandez: Amante. Asesinada por miembros de Los Zetas.

·     Hèctor Luis Palma Salazar El Güero: Mejor amigo y socio. Arrestado y extraditado a Estados Unidos
             

De rey a reo

 
Portada del semanario sinaloense Ríodoce. 23 de febrero de 2014


Después de una ¨intensa¨ búsqueda de 13 años, el 22 de febrero de 2014, comandos de la marina mexicana fueron guiados y apoyados por la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA), acorralando el edificio de apartamentos de lujo ¨Miramar¨, con 4 marinos y dos elementos enviados por Washington (uno de la DEA y un Aguacil Federal o U.S. Marshal, segun el testimonio de Emma Coronel) entrando en el edificio: eran aproximadamente las 4:00 am, cuando detuvieron a un sujeto que era colaborador y guardaespaldas del mayor capo de Sinaloa, mientras que en la habitación principal estaba siendo consignado definitivamente Joaquín Guzmán Loera. Cansado y desorientado por el sueño, El Chapo hizo el ultimo intento de defenderse; estiró su brazo para alcanzar su AK-47, pero uno de los agentes logró someterlo con repetidos culatazos en la cabeza.



A las 14 horas y 7 minutos, hora de la Ciudad de México, el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam dio detalles a los medios de comunicación sobre el operativo y el traslado del capo sinaloense a la capital mexicana. Minutos después, se mostró brevemente a Guzmán Loera, vestido con una camisa verde claro de manga larga, un pantalón de mezclilla negro, tenis negros, con bigote y cabello peinado hacia un lado y evidentes hematomas en su rostro. 


Ubicación real de uno de los ranchos donde Guzmám Loera hizo interrogatorios a enemigos sometidos, ahora resguardado por el gobierno federal. El rancho muestra arboles, posiblemente eucaliptos, y varios Bungalows con diseño básico y pilares de troncos. Se encuentra en la localidad de  Leopoldo Sánchez Celis, a 5 km de Culiacán, Sinaloa.



 Cuando las felicitaciones nacionales e internacionales se emitieron por las redes sociales y en comunicados oficiales, Guzmán Loera fue trasladado en helicóptero al Penal del Altiplano, a las afueras del Estado de México, donde se le dio su número de reo: 3578 y la confrontaciòn de  varios cargos, entre ellos asociación delictuosa, delitos contra la salud, y la solicitud informal de varias ciudades de los Estados Unidos para ser juzgado por conspiraciòn de el tráfico de drogas. 

 Estados Unidos calcula que los cárteles mexicanos de la droga ganan entre 18 mil millones y 40 mil millones de dólares al año por la venta de drogas en la Unión Americana, que luego se llevan de contrabando de regreso a su país para lavarlo.



El Segundo Escape

  
-Ya me iba a retirar, hasta que este pendejo se escapò

Jack Riley, agente especial de la DEA 

Joaquìn Guzmàn daba vueltas en su celda. Repetidamente miraba hacìa el punto ciego de la camara de vigilancia instalada en donde se encontraba el retrete y la ducha. En difinitiva, habìa algo màs en ese espacio que la càmara no lograba registrar. El Chapo volviò a su cama y se sentò, con sus manos se puso el calzado que se le proporcionò cuando ingresò al Penal Nùmero 1 del Altiplano Estado de Mèxico. 

 Anteriormente, Guzmàn Loera habìa sido noticia nacional por diversas quejas (llegando al punto de una huelga de hambre organizada en conjunto con Èdgar Vàldez Villarreal, quien tambien estaba recluido en la misma càrcel desde su arresto en 2010, actualmente fue extraditado a su paìs de origen) en el trato que se le daba en el penal federal, como la entrega de uniformes dañados, la limitaciòn para comunicarse con sus seres queridos, comida en mal estado, entre otras cosas. Inclusive, semanas antes a que un nuevo terremoto mediatico se desatara alrededor de èl, se registrò la visita de una diputada sinaloense que presentò documentos falsos para entablar conversaciòn directa con El Chapo; tambien fue señalada como posible pareja sentimental del narcotraficante capturado el 22 de febreo de 2014.

Eran las 8 y 51 de la noche en la Prisiòn de Maxima Seguridad el 11 de julio de 2015 cuando Guzmàn Loera se agachò en la reducida secciòn de la regadera; una pequeña pared que dividìa el W.C. del desagüe ocultò por completo la constituciòn fìsica del capo orignario de La Tuna. Ya no se volviò a saber nada màs de èl.

Custodios del Penal del Altiplano y agentes federales descubrieron un tunel que conectaba la celda de El Chapo Guzmàn con una casa en construcciòn, al sur de la càrcel en la colonia Santa Juanita, aproximadamente a 1500 metros de distancia.

Para la mañana del 12 de julio, la noticia que emanaba del Estado de Mèxico parecìa una broma pasajera, pero resultò ser realidad: Joaquìn Guzmàn Loera El Chapo se habìa escapado nuevamente de la prisiòn. 

Con màs de 100 paises tras èl, la INTERPOL ya lo ha señalado como fugitivo internacional, mientras que el Burò Federal de Investigaciones (FBI) y demàs dependecias del orden norteamericanas lo han catalogado como enemigo pùblico nùmero uno, finalizando con la Procuradurìa General de la Repùblica ofreciendo un monto de 60 millones de pesos a quien de informaciòn ùtil para su recaptura.


La Entrevista 


A principios de octubre de 2015, la marea informativa sobre la fuga de El Chapo Guzmàn habìa bajado realitavamente, pero en las montañas de Sinaloa se efectuaba una reuniòn que seria revelada ante el mundo entero dos dìas despuès de la recaptura: la protagonizaban el actor estadounidense Sean Penn, la actriz mexicana Kate Del Castillo y el propio lìder del Càrtel del Pacifico. Siendo contactada de lleno por Guzmàn Loera en septiembre de 2015, Del Castillo logrò lo que ni el CISEN, ni la Comisiòn Nacional de Seguridad, la PGR o la misma DEA pudo en varios meses: hayar al criminal màs buscado del mundo, con el objetivo de establecer los parametros de una entrevista aprobada por èl con el fin de recopilar informaciòn para elaborar un pelicula biografica. Sean Penn aceptando la invitaciòn, pudo conocer a El Chapo con Kate Del Castillo como conecciòn y como representante de la popular revista norteamericana Rolling Stone, elabororando el siguiente articulo en forma de crònica:


EL CHAPO HABLA: UNA VISITA SECRETA AL HOMBRE MAS BUSCADO DEL MUNDO

Información importante: Algunos nombres han sido cambiados, algunas ubicaciones no se han nombrado, y se negoció con el sujeto que esta entrevista se presentaría para su aprobación antes de su publicación. El sujeto no pidió ningún cambio.
"Las leyes de la conciencia, que nosotros pretendemos que se deriven de la naturaleza, nacen de la costumbre". —Montaigne

Hoy es 28 de septiembre de 2015. Mi cabeza está nadando, etiquetando TracPhones (grabadoras), uno por cada contacto, uno por día, destruir, quemar, comprar, equilibrando los niveles de codificación, a través de Blackphones, direcciones de email anónimas, mensajes no enviados almacenados en la bandeja de borradores. Es una película de horror clandestina para el hombre más analfabeto en tecnología que existe en el mundo. Tengo 55 años de edad y nunca he aprendido a utilizar una laptop. ¿Aún fabrican laptops? ¡Ni puta idea! Son las 4:00 de la tarde. Otro precioso día de otoño en la ciudad de Nueva York. Las calles han sido un hervidero de luces y sirenas de movimiento diplomático, jefes de Estado, funcionarios de la ONU, servicios secretos y la policía de Nueva York. Es la semana de la Asamblea General de la ONU. El Papa Francisco iluminó el camino y se marchó de la ciudad dos días antes. Estoy sentado en mi habitación del Hotel St. Regis con mi colega y compañero de armas, Espinoza.

Espinoza y yo hemos recorrido muchos caminos juntos, pero ninguno tan imprevisible como el que vamos a transitar en breve. Espinoza es el búho que vuela entre los halcones. Ya sea que esté en medio de un barrio pobre, de una selva, o de un campo de batalla, su idiosincrásica elegancia, su sonrisa traviesa y su modesto encanto calman de forma natural la amenaza potencial que se cierne. La cabeza calva de Espinoza hace que te dirijas a sus ojos centelleantes. Es un hombre fascinado y comprometido. Nos susurramos mutuamente comunicándonos en clave. Por fin me puedo tomar un respiro y alejarme de la cibertecnología que ha estado quemándome el cerebro y el alma. Nos sentamos en la quietud que existe tras las paredes fortificadas del viejo hotel neoyorquino, cuando las paredes eran paredes, y los teléfonos se podían usar sin necesidad de hacer un doctorado. Hacemos nuestros planes en silencio, conscientes de la paradoja que supone que en nuestro hotel se hospede el Presidente de México, Enrique Peña Nieto. Espinoza y yo abandonamos la habitación para salir fuera del hotel, respirar el aire de otoño y caminar las cinco cuadras que nos separan de un restaurante japonés, donde nos encontraremos con nuestro colega El Alto García. Al salir a la calle 55, la banqueta está forrada con las camionetas blindadas que transportarán al presidente de México a la Asamblea General de la ONU. Paradójico en verdad, cuando un miembro de su escolta me pregunta si me podría tomar un selfie con él. Un flash: yo y un agente de seguridad mexicano de 1.80 m de alto y con un auricular insertado en el oído para escuchar instrucciones.

Un flash: ¿Por qué es paradójico? Es paradójico, porque actualmente México tiene, en efecto, dos presidentes. Y de los dos presidentes, no era Peña Nieto a quien Espinoza y yo planeábamos ver cuando hablábamos en clave arriba en la habitación. No era él quien hizo necesarias tantas semanas de planificación clandestina. Era más bien un hombre de aproximadamente mi edad, aunque sin ningún tipo de cálculo humano que pudiera brindarnos una idea de cualidades compartidas. Con cuatro años, en 1964, yo excavaba en busca de tesoros imaginarios, innecesarios, en el patio trasero de la casa de mis padres, una familia estadounidense de clase media, mientras él dibujaba a mano pesos imaginarios que, de haber sido reales, podrían haber sido la única posibilidad para él y su familia de soñar más allá de una vida puramente campesina. Y mientras yo estaba surfeando en las olas de Malibú a los nueve años, él ya estaba trabajando en los campos de marihuana y amapola de las montañas remotas del estado mexicano de Sinaloa. Hoy en día, dirige el mayor cártel internacional de drogas que el mundo ha conocido jamás, mayor incluso que el de Pablo Escobar. Vende y mueve, según algunas estimaciones, más de la mitad de toda la cocaína, heroína, metanfetaminas, y marihuana que entran en los Estados Unidos.

Le llaman "El Chapo". Joaquín Archivaldo Guzmán Loera. El mismo Chapo Guzmán que tan sólo dos meses antes había humillado al Gobierno de Peña Nieto y sorprendido al mundo con su extraordinaria fuga de la prisión de máxima seguridad del Altiplano a través de un túnel de más de un kilómetro y medio de largo de ingeniería inmaculada.
 Esta se convertiría en la segunda fuga del narcotraficante más notorio del mundo, la primera tuvo lugar 13 años antes en la prisión de Puente Grande, donde logró escapar oculto debajo de las sábanas en un carrito de lavandería. Desde que iniciara su andadura en el negocio del narcotráfico, El Chapo fue ascendiendo con rapidez, forjándose una reputación casi mítica: primero, como un frío pragmatista de quien se decía que te metía un tiro en la cabeza por cualquier error cometido en un envío, y luego, conforme fue estableciendo el cártel de Sinaloa, como un Robin Hood que proporcionaba servicios sumamente necesarios en las montañas de Sinaloa, financiando todo, desde comida y carreteras hasta ayuda médica. Para cuando asistimos a su segunda fuga de una prisión federal, se había convertido en todo un personaje consolidado del folklore popular mexicano.
En 1989, El Chapo excavó el primer paso subterráneo a través de la frontera entre Tijuana y San Diego, y fue pionero en el uso de túneles para transportar sus productos sin ser capturado. Más adelante yo descubriría que sus ya consumados ingenieros habían volado a Alemania el año pasado por tres meses para recibir la formación adicional necesaria para tratar el acuífero de bajo nivel que corría por debajo de la prisión y la zona que lo rodea. Un túnel equipado con una motocicleta guiada por rieles con un motor especialmente diseñado para funcionar en un espacio poco oxigenado, permitiendo que El Chapo se deslizara por un agujero en el piso de la regadera de su celda hacia su asiento y recorriera una milla hasta su libertad. Fue este presidente de México el que había accedido a vernos.
He de decir que no me produce orgullo alguno guardar secretos que se pueden percibir como que protegen a delincuentes, ni siento ningún regodeo soberbio en tomarme selfies con agentes de seguridad ignorantes. Pero estoy en mi ritmo. Todo lo que digo a todo el mundo debe ser cierto. Tan cierto como que es una verdad dividida. La confianza que El Chapo había depositado en nosotros no era algo para chingárselo así como así. Esta será la primera entrevista jamás concedida por El Chapo fuera de una sala de interrogatorios, lo cual me dejaba sin precedentes para medir los riesgos que asumíamos. Había visto un montón de videos y fotografías de inocentes, activistas, valientes periodistas y enemigos del cártel que fueron decapitados, hechos explotar, desmembrados o acribillados a balazos. Yo era muy consciente del compromiso de la DEA y otros policías y militares, tanto mexicanos como estadounidenses, que habían perdido la vida ejecutando las políticas de la Guerra contra las Drogas. Las familias diezmadas, y las instituciones corrompidas.

Me sentí algo reconfortado con un singular aspecto de la reputación de El Chapo entre los jefes de los cárteles de la droga en México: que, a diferencia de sus colegas que se dedican al secuestro gratuito y al asesinato al azar, El Chapo es antes que nada un hombre de negocios, que solo recurre a la violencia cuando lo considera ventajoso para sí mismo o sus intereses comerciales. Fue la fuerza de las aparentemente mejor calculadas estrategias del cártel de Sinaloa (un cártel, cuya cara conocida es El Chapo, pero que incluye asimismo el co-liderazgo de Ismael "El Mayo" Zambada) la que sirvió de base para que se convirtiera en uno de los sindicatos criminales dominantes en México, extendiéndose más allá del estado noroccidental rural que le da nombre, con un control considerable de las principales zonas fronterizas entre Estados Unidos y México: Ciudad Juárez, Mexicali y Tijuana, y que ya llega hasta Los Cabos.

Como ciudadano estadounidense, me siento atraído a explorar lo que puede ser inconsistente con las descripciones de nuestro Gobierno y medios de comunicación sobre sus enemigos declarados. Desde los tiempos de Osama Bin Laden, nadie ha capturado tanto la imaginación del público desde el punto de vista de la captura de un fugitivo. Pero, a diferencia de bin Laden, quien había planteado la premisa de que toda la población de un país se define por las políticas de sus líderes, y es cómplice de las mismas, en el caso del narcotraficante más buscado del mundo, nosotros, los americanos, ¿no somos de hecho cómplices de todo lo que puede ser satanizado? Somos los consumidores, y como tales, somos cómplices de todos los asesinatos, de toda la corrupción existente en la capacidad de una institución para proteger la calidad de vida de los ciudadanos de México y los Estados Unidos, y que es el resultado de nuestro insaciable apetito de narcóticos ilegales.

Volvemos una vez más a una cuestión de moralidad relativa. ¿Qué decir de las decenas de miles de estadounidenses enfermos y químicamente adictos, encarcelados salvajemente por el crimen de su enfermedad? Encerrados en centros donde es inevitable que se den actos atroces de deshumanización y violencia, y donde el asesinato es una amenaza que se cierne constantemente. ¿Estamos diciendo que lo que es sistémico en nuestra cultura, y está fuera de nuestra vista y control directos, no comparte ningún tipo de equivalencia moral con las abominaciones que pueden rivalizar con los asesinatos provocados por el narcotráfico en Juárez? O, ¿se trata de una distinción para quienes pretenden tener de forma pasiva superioridad moral?

Caben muy pocas dudas de que la Guerra contra las Drogas ha fracasado. Hasta 27,000 homicidios relacionados con las drogas en México en un solo año, y un incremento continuado de la adicción a los opiáceos en los EE.UU. Trabajando en las áreas de emergencias y desarrollo en Haití, se me han propuesto en innumerables ocasionales soluciones teóricas a los males del país por parte de agencias burocráticas que desconocen la cultura e incongruencias existentes sobre el terreno. Quizá dada la estrechez de miras de nuestra cultura puritana y perseguidora, que ha diseñado la Guerra contra las Drogas, hayamos perdido de forma similar de vista lo que resulta práctico, y hayamos rendido nuestras almas a la teoría. Con un costo para el contribuyente estadounidense de $25,000 millones de dólares al año, estas políticas de guerra han contribuido de manera importante a matar a nuestros hijos, drenar nuestras economías, abrumar a nuestros policías y tribunales de justicia, sacarnos el dinero, llenar nuestras prisiones y guardar las apariencias. La lucha de otro día perdida. Y con ella, cualquier posible visión de reforma, o reconocimiento de las ventajas demostradas en tantos países logradas mediante la legalización regulada de las drogas con fines recreativos.

Ahora, en la Calle 50, Espinoza y yo entramos en el restaurante japonés. El Alto se sienta solo en un rincón tranquilo, bajo un ventilador que gira lentamente diseminando un aroma a pescado crudo. Es un hombre grandote, tranquilo y elegante, que habla casi susurrando. Me había ayudado en muchos viajes anteriores. Es un hombre de mundo, con muchos contactos y cae muy bien. Espinoza, hablando en español, le pone al día de nuestros planes e itinerario. El Alto escucha con atención, apretando lentamente los frijoles de una vaina de soya edamame entre los dientes, uno por uno. Esta era la reunión que considerábamos nuestro punto de no retorno. O todos le entrábamos o renunciábamos al plan. Habíamos evaluado los distintos riesgos pero me sentía confiado y se lo dije. Yo me había adentrado en experiencias que iban más allá de mi control en numerosos países en situaciones de guerra, terror, corrupción y desastres. Lugares donde lo que puede salir mal, saldrá mal, o ya había salido mal y, al final, con todo, me habían proporcionado un pedazo de mi conciencia terrenal (si bien no es una ciencia perfecta) de precauciones disponibles dentro del diseño del caos.

Acordamos que yo volaría a Los Ángeles el día siguiente para coordinar con nuestro principal punto de contacto con El Chapo. Pedimos sake y nos dejamos llevar haciendo algunos chistes para relajarnos y abstraernos de nuestras imperfectamente científicas preocupaciones. Al otro lado de las ventanas del restaurante, vemos pasar un grupo de estadounidenses de origen mexicano que marchan en protesta contra las violaciones alegadas contra los derechos humanos del Gobierno de Peña Nieto, tras haber permitido que su país de origen haya caído en las garras del régimen de los narcotraficantes.

En enero de 2012, la estrella mexicana de cine y televisión Kate del Castillo, que interpretó exitosamente a una narcotraficante en la telenovela "La reina del Sur", muy popular en México, usó Twitter para expresar su desconfianza del Gobierno mexicano. Declaró que, en cuestiones de confianza, entre gobiernos y cárteles, ella confiaba más en El Chapo. Con ese tuit, la actriz expresaba un sueño, tal vez alentando al mismísimo Chapo: "Sr. Chapo, ¿no sería genial que empezara a traficar con amor? Con curas para las enfermedades, con comida para niños sin hogar, con alcohol para las residencias de ancianos que no permiten a las personas mayores hacer lo que les venga en gana por el resto de sus días. Imagine traficar con políticos corruptos en vez de con mujeres y niños que terminan como esclavos. ¿Por qué no quema usted todos esos almacenes donde las mujeres valen menos que un paquete de cigarrillos? Sin oferta, no hay demanda. ¡Vamos Señor! Usted sería un héroe entre los héroes. Trafiquemos con amor. Usted sabe cómo hacerlo. La vida es un negocio y lo único que cambia es la mercancía. ¿No está de acuerdo?" Si bien muchos la condenaron, otros tantos compartieron también el sentimiento de Kate en México. Puede escucharse en los narco corridos, tan populares en todo el país. Sin embargo, lo suyo fue algo diferente, lejos de la visión romántica del bandido, se trataba más bien de la continuidad de su historia de expresar valientemente sus sueños optimistas para su tierra. Ya se había sincerado antes sobre temas de política, sexo y religión, y es una de las voces independientes y valientes que las democracias han de proteger y de las cuales no pueden prescindir.
Su valentía también queda demostrada al permitir que la nombremos en este artículo. Hay fuerzas brutales y corruptas en el Gobierno mexicano que se le opondrían (y, de hecho, según Kate, altos funcionarios del Gobierno han respondido a su declaración pública con intimidaciones a nivel privado), y, por ende, una responsabilidad del público por salvaguardar a aquellos que se hacen oír.
Tal vez no debería sorprender que este ícono local del espectáculo haya atraído el interés de un singular admirador, al tiempo que fugitivo, de Sinaloa. Después de leer la declaración de Kate en Twitter, un abogado que representaba a El Chapo Guzmán contactó a Kate. Dijo, El Señor quería enviarle flores como muestra de agradecimiento. Ella, nerviosa, ofreció su dirección, pero haciendo gala de maniobras picarescas propias de una actriz, lo cierto es que las flores nunca le llegaron.


Dos años después, en febrero de 2014, un destacamento de marinos mexicanos capturó a El Chapo en un hotel de Mazatlán, tras una búsqueda que se prolongó durante 13 años. Las imágenes del arresto se pudieron ver en canales de televisión de todo el mundo. Mientras estuvo encarcelado en la prisión del Altiplano, los abogados de El Chapo se vieron inundados por tentativas de acercamiento por parte de estudios de Hollywood. Tras su dramática captura y, quizá, la ilusión de tratos seguros, ahora que El Chapo estaba entre rejas, los gringos se apresuraban a contar su historia. La semilla había sido plantada, y El Chapo, después de que se le abrieran los ojos ante la posibilidad, hizo planes propios. Estaba interesado en que se hiciera una película de su vida, pero solo le confiaría el guión a Kate. El mismo abogado volvió a localizarla, esta vez a través del equivalente mexicano del Sindicato de Actores de Cine de los EE.UU., y el narcotraficante encarcelado y la actriz empezaron a enviarse cartas manuscritas y mensajes a través de BBM.
Fue en un evento social en Los Ángeles donde Kate conoció a Espinoza. Descubrió que él estaba sumamente bien conectado con fuentes financieras, incluyendo fuentes que financiaban proyectos de películas, y le propuso una asociación para hacer una película acerca de El Chapo. Fue aquí cuando Espinoza incluyó a nuestro colega y amigo mutuo, El Alto. Me enteré de su intención de hacer la película, pero no conocía a Kate, ni estaba involucrado en el proyecto. Los tres se reunieron con el abogado de El Chapo para evaluar la idea, pero se determinó en última instancia que el acceso directo a El Chapo seguiría estando demasiado restringido para que su emprendimiento autorizado destacara por encima de otros proyectos centrados en la vida de El Chapo que Hollywood intentaría llevar a la gran pantalla con o sin su participación.

Luego pasó lo de julio de 2015: la fuga de El Chapo. El mundo, y particularmente México y los Estados Unidos, pusieron el grito en el cielo. ¿Cómo pudo suceder esto? La DEA y el Departamento de Justicia de los EE.UU. estaban furiosos. El hecho de que el Secretario de Gobernación de México, Miguel Ángel Osorio Chong, hubiera negado la extradición de El Chapo a los Estados Unidos, y de que hubiera escapado luego, había hecho quedar a Chong y a la administración de Peña Nieto como parias.
Seguí las noticias de la fuga de El Chapo y me puse en contacto con Espinoza. Nos reunimos en el patio de un hotel boutique de París a finales de agosto. Me dijo que Kate había tenido contactos intermitentes con El Chapo después de su fuga. Fue entonces cuando se me ocurrió la idea de escribir un artículo para una revista. Volvió a asomar la mirada traviesa de Espinoza, indicando que haría preparativos para que me encontrara con Kate en los Ángeles. Le hablé a Kate de lo que tenía en mente en un restaurante de Santa Mónica, y ella acordó hacer de emisaria y enviar nuestros nombres para que fueran aprobados al otro lado de la frontera. Cundo una semana después más o menos tuvimos conocimiento de que El Chapo había aceptado vernos, llamé a Jann Wenner de Rolling Stone. Nos encomendaron la tarea a mí, a Espinoza y a El Alto. Con una carta de Jann que oficializaba el proyecto, nos uniríamos a Kate, que era nuestro pasaporte para ganarnos la confianza de El Chapo, y nos pondríamos en manos de los representantes del cártel de Sinaloa, quienes diseñarían la logística de nuestro viaje. Había transcurrido un mes de planificación desde que Espinoza y yo iniciáramos esta andadura a finales de septiembre en la calle 55 de Nueva York.


Cuatro días después, el 2 de octubre, El Alto, Espinoza, Kate y yo abordamos un vuelo chárter autofinanciado en un aeropuerto de la zona de Los Ángeles para viajar a una ciudad en el centro de México. Tras aterrizar, un conductor del hotel nos recoge en el aeropuerto y nos lleva al hotel en el que debíamos reservar. Sospechando de todo ser vivo o inanimado, empiezo a auscultar con la vista automóviles y conductores, madres con niños, abuelos, transeúntes, terrazas de edificios y cortinas de ventanas. Busco helicópteros en el cielo. No tengo duda de que la DEA y el Gobierno mexicano están siguiendo el rastro de nuestros movimientos. Desde el momento en que Kate se había expuesto con su tuit de enero de 2012 hasta el inicio de nuestras negociaciones cifradas para ver a El Chapo, me había sentido desconcertado intentando determinar por qué El Chapo se arriesgaba así con nuestra visita. Si Kate estaba siendo vigilada, también debían estar siendo vigilados quienes figurasen en cualquier lista de pasajeros compartida. Si bien no veo ningún ojo espía, doy por sentado que sí los hay.
Por el parabrisas de la camioneta, a medida que nos acercamos al hotel, veo a un hombre vestido de manera informal de cuarenta y pico años de edad que da instrucciones a nuestro conductor para dirigirse a la entrada, al tiempo que de forma simultánea marca un número en su celular. Se trata de Alonzo, quien, según estoy a punto de descubrir, trabaja para El Chapo. Agarramos nuestras maletas y salimos de la camioneta. Casi de inmediato disminuye el tránsito cerca del punto designado donde nos recogen. Fuera de mi línea de visión, alguien está bloqueando las calles adyacentes. Luego, aparece una caravana solitaria de vehículos blindados frente a nuestro hotel. Alonzo nos pide que entreguemos nuestros dispositivos electrónicos y los dejemos (teléfonos celulares, computadoras, etc.). Yo había dejado los míos en Los Ángeles, ya anticipándome a este requisito. Mis colegas entregan los suyos en la recepción del hotel. Nos meten rápidamente en los vehículos. Alonzo viaja como guardia armado, mis colegas y yo vamos sentados atrás. Alonzo y el conductor hablan español rápido y en voz baja. Mi español es, siendo generoso, deficiente. Por el día, y si me veo obligado a ello, mi vocabulario se restringe a "hola" y "adiós". Por la noche, con unas cervezas encima, puedo defenderme, hablando y escuchando lentamente.

La conversación en el asiento de delante parece inofensiva, nada más que un intercambio afable de aspectos logísticos en pos de nuestro viaje. Durante el viaje de una hora y media desde la ciudad, y atravesando tierras de labranza, ambos hombres reciben mensajes frecuentes por BBM; quizá actualizaciones en relación con nuestra ruta para mantener la seguridad de nuestro convoy. Con cada mensaje recibido, sube la aguja del velocímetro, llegando a alcanzar velocidades bastante superiores a los 160 km. por hora. Me gusta la velocidad. Pero no cuando no soy yo quien tiene las manos en el volante. Para calmarme, hago como si tuviera cualquier razón para memorizar la ruta de nuestro viaje. Es en eso en lo que me concentro, y no en los intercambios de palabras entre los dos extraños que guían nuestro viaje.
Llegamos a una pista aérea de tierra. Miembros del personal de seguridad con trajes a medida están parados al lado de dos avionetas de un solo motor con seis asientos. No es hasta que abordamos una de las dos avionetas que me doy cuenta de que nuestro conductor había sido el hijo de 29 años de El Chapo, Alfredo Guzmán. Se sienta a mi lado, habiendo sido designado como uno de nuestros escoltas personales para ver a su padre. Es un tipo bien parecido, delgado y bien vestido, con un reloj de pulsera que podría tener más valor que todo el dinero que albergan los bancos centrales de la mayoría de las naciones. Tiene un reloj espectacular.

Las avionetas despegan y viajamos un par de horas. Una al lado de la otra, volando sobre las corrientes de una jungla montañosa. Nuevamente, pienso en todos los riesgos que El Chapo y su gente corren recibiéndonos. No nos habían vendado los ojos, y cualquier viajero experimentado podría haber recordado diferentes puntos de referencia triangulados para repetir el viaje. Pero gracias a su fe en Kate, con quien solo había hablado a través de cartas o BBM, gozamos de una confianza insólita. Le pregunto a Alfredo que cómo podemos estar seguros de que no nos están siguiendo o vigilando. Sonríe (cabe señalar que no pestañea mucho) y apunta a un codificador rojo debajo de los controles de la cabina del piloto. "Ese conmutador bloquea el radar terrestre", señala. Agrega que tienen un infiltrado que les avisa cuando va a despegar el avión militar de vigilancia a gran altitud. Se muestra confiado en que ya no hay ojos indeseados a esa altura. Platicamos a lo largo del vuelo gracias a la ayuda de Kate, que hace de intérprete. Tengo cuidado de no decir nada que pueda poner en peligro la bienvenida de su padre antes siquiera de que hayamos llegado.

Cuando llevamos dos horas de vuelo, descendemos desde los exuberantes picos montañosos hasta una pista a nivel del mar. El piloto habla a tierra a través de un teléfono codificado. Siento que el ejército está incrementando sus operaciones en su área de búsqueda. Se ha considerado súbitamente que la zona original de aterrizaje ya no es segura. Luego de conversar durante un buen rato durante todo el viaje, y de volar en círculos a una inquietante baja altitud, encontramos un claro de tierra alternativo con dos camionetas que nos esperan en la sombra en un terreno rodeado de árboles. El vuelo había sido lo suficientemente movido como para que todos tomáramos unos tragos de una botella de tequila Honor, una marca nueva que Kate está comercializando. Bajo de la avioneta, entablando ligeramente conciencia de dónde me encuentro, y me dirijo hacia los conductores que nos esperan haciendo señas. Arrojo mi mochila en la parte trasera de la camioneta y avanzo pesadamente hasta la arboleda a orinar. Pene en mano, lo cuento entre las partes de mi cuerpo vulnerables a los cuchillos de narcos irracionales, y vuelvo a admirarlo una vez más por si acaso antes de volver a ponerlo a buen recaudo.
Espinoza se había operado hacía poco de la espalda. Se estiró, y se ajustó la faja postoperatoria, que quedó a la vista de todo el mundo. Se me ocurre que, entre todos los que nos habían recibido en tierra, algunos podrían haber pensado que la faja tenía un cable, un chip o un dispositivo de rastreo. A pesar de tener todos los ojos puestos en él, Espinoza se ajusta metódicamente el Velcro hacia la barriga, y mira lentamente hacia arriba, con su peculiar sonrisa ante las miradas de sospecha de quienes están a su alrededor. Luego dice "Cirugía de espalda". Momento de tensión superado.
Nos adentramos en la espesa y montañosa selva, en una caravana de dos camionetas, cruzando río tras río, durante siete largas horas. Espinoza y El Alto, con un conductor en el vehículo de delante; yo y Kate con Alonzo y Alfredo atrás. En ocasiones, la jungla se abre y deja entrever tierras de labranza, para luego volver a cerrarse. A medida que va aumentando la altura, las señales de la carretera anuncian que nos acercamos a municipalidades. Y luego, pareciendo que nos encontramos en la entrada de Oz, el pico más alto visible, llegamos a un control militar. Dos soldados uniformados del Gobierno, armas en mano, se acercan al vehículo. Alfredo baja la ventanilla del pasajero; los soldados se retiran pareciendo avergonzados, y nos hacen señales con la mano para que pasemos. ¡Ah! Ese es el poder de la cara de un Guzmán. Y la corrupción de una institución. ¿Significaba esto que nos estábamos acercando al hombre?

Hubieron de transcurrir varias horas de viaje por la jungla antes de que viéramos señales de que nos estábamos acercando. Luego, aparecen varios extraños como de la nada, en el camino de tierra, haciendo comprobaciones con nuestros conductores e intercambiando radios. Seguimos. La jungla da paso a pueblos pequeños; los ojos protectores de los campesinos se relajan cuando les saluda un conductor que les resulta conocido. No hay cobertura para teléfonos celulares aquí, de manera que hay repetidores de radio en puntos elevados de la topografía que hacen posible las comunicaciones internas.

Habíamos salido de Los Ángeles a las 7:00. Cuando el tablero de mandos del vehículo indica las 21:00, llegamos a un claro donde hay varios SUV estacionados. Hay un pequeño grupo de hombres alrededor. En una loma a lo alto, veo algunos búngalos deteriorados. Me bajo del camión, miro a la cara a los hombres que nos custodiaban buscando su aprobación y me dirijo a la cajuela del camión para tomar mi mochila. A continuación, asentimientos con la cabeza. Procedo. Y cuando lo hago... ahí está. Justo al lado del camión. El fugitivo más famoso del mundo: El Chapo. Lo reconozco de inmediato por los cientos de fotos que había buscado y todas las noticias que había visto. No hay duda alguna, es él. Lleva puesta una camisa de seda con un diseño informal, tejanos negros planchados, y parece estar sorprendentemente bien arreglado y sano para ser un hombre que se esconde. Abre la puerta de Kate y la saluda como si fuera una hija que regresa de la universidad. Parece que para él es importante expresarle en persona el cálido afecto que hasta ahora solo ha podido transmitirle ocasionalmente desde la distancia. Después de saludarla, se vuelve hacia mí con una sonrisa acogedora, estrechándome la mano. Se la doy. Me da un abrazo de "compadre", me mira a los ojos y me suelta un largo saludo en un español demasiado rápido como para poder entenderle. Junto las fuerzas para explicarle a él en un español entrecortado que dependería de Kate para hacer de intérprete a medida que avanzara la noche. Sólo ahí se da cuenta de que su saludo no ha sido entendido. Hace bromas con sus hombres, se ríe de sí mismo por haber asumido que yo hablaba español y de mi desorientación pasajera al dejarle continuar durante tanto tiempo con su saludo.

Subimos unas escaleras hasta un área plana en la loma al lado de los búngalos. Una familia local sirve un buffet de tacos, enchiladas, pollo, arroz, frijoles, salsa fresca y… carne asada. "Carne Asada", un término muy usado por el cártel que describe cuerpos diezmados en ciudades como Juárez después de ejecuciones masivas por parte de los narcos. De ahí que opte por los tacos. Nos dirigen hacia una mesa de picnic, nos ofrecen bebidas. Nos sentamos bajo la iluminación tenue de varias hileras de luces, pero el perímetro del área se oscurece de manera abrupta. Solo puedo ver entre 30 y 35 personas. (Luego, El Chapo le contó a El Alto que había otros cien soldados suyos presentes en el área inmediata que no se podían ver a simple vista). No hay armas de cañón largo a la vista. No hay ninguna persona tipo Danny Trejo. Mi impresión de su pandilla está más en sintonía con lo que uno imaginaría de los alumnos de la universidad de la Ciudad de México. Limpios, bien vestidos y respetuosos. Ningún fumador en el grupo. Solo dos o tres personas del grupo llevan pequeñas bolsas con asa al hombro que cuelgan a la altura de la cintura, en donde supongo que llevan armas pequeñas. Me parece que a nuestro anfitrión le preocupa que Kate, la única mujer entre nosotros, se sienta intimidada por imágenes de violencia. Esta suposición se confirmaría varias horas después.

Cuando nos sentamos a la mesa de picnic, nos presentamos. A mi izquierda, Alonzo. Resulta que Alonzo es uno de los abogados de El Chapo. Cuando se habla de los abogados de El Chapo, puede resultar un poco confuso. Durante su encarcelamiento, las únicas visitas permitidas eran los "abogados". Evidentemente, algunos a quienes podía describirse con más precisión como lugartenientes habían sido apodados o quizás certificados por la expedición de poder como parte de su equipo jurídico. Alonzo visitó a El Chapo en el Altiplano tan sólo dos horas antes de su audaz fuga. Según Alonzo, no estaba informado acerca del plan de fuga. Sin embargo, señala que esto no le libró de la extenuante ronda de interrogatorios a la que se vio sometido después de la fuga.
A mi derecha, Rodrigo. Rodrigo es el padrino de las gemelas de cuatro años de El Chapo, cuya madre es su esposa Emma Coronel, de 26 años de edad y ganadora de concursos de belleza. Quien me preocupa es Rodrigo. Su mirada es distante, pero dirigida hacia mí. Mi especulación se hace sonora. Oigo motosierras. Siento salpicaduras. Soy la paranoia dubitativa de Sean. Mis ojos se ven forzados a moverse a la derecha de Rodrigo. Ahí está Iván; el hijo mayor de El Chapo. Con 32 años de edad, se le considera el heredero del cártel de Sinaloa. Se muestra atento, con una madurez sosegada. Al igual que su hermano, presume de un fabuloso reloj. Y justo enfrente de mí, nuestro anfitrión, con Kate a su derecha. Al lado de Alonzo, Alfredo. El Alto se sienta al extremo de la mesa. Espinoza, todavía en pie, se disculpa ante El Chapo y le pregunta que si puede acostarse durante una hora para que descanse su espalda. Espinoza es peculiar en este sentido. Es como si hubiéramos pasado incontables horas agotadoras subiendo a pie una cumbre volcánica vertical hasta la cima, y ahora, a solo tres pasos del anillo de la caldera, dijera: "Voy a dormir una siesta. Más tarde examinaré el agujero".
Comienzo a explicar mis intenciones; Kate hace las veces de intérprete. Sentí de manera cada vez más fuerte que había llegado como una curiosidad para él. El gringo solitario entre mis colegas, que se había movido a la sombra de la fe de El Chapo en Kate. Sentí que aquello le entretenía y puse mis cartas sobre la mesa. Me pregunta acerca de mi relación con el difunto presidente de Venezuela Hugo Chávez, con lo que parece ser una indagación acerca de mi disposición a ser vilipendiado por mis asociaciones.
Hablo de nuestra amistad de una manera tal que parece ser merecedora de forma intuitiva de la independencia de mi perspectiva. Le digo por adelantado que tenía un familiar que trabajó con la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés), y que a través de mi trabajo en Haití (soy el Director Ejecutivo de J/P HRO, una organización no gubernamental con base en Puerto Príncipe) mantenía muchas relaciones con el Gobierno de los Estados Unidos. Le aseguro asimismo que tales contactos no tenían relación alguna con mi interés en él. Que lo único que me interesaba era hacerle preguntas y transmitir sus respuestas, a ser sopesadas por los lectores, ya fuera de forma balanceada o con desdén.

Le digo que entendía que en la narrativa dominante acerca de los narcos, la gran hipocresía olvidada está en la complicidad de los compradores. No podía hacer pasar mis intenciones por cosas que no eran, y sabía que para la redacción de cualquier artículo, mis únicas cartas genuinas con las que podía jugar eran exponerme como una persona fascinada y dispuesta a suprimir juicios de valor. Entendí que independientemente de lo que pudiera decirse de él, para mí estaba claro que no era un turista en nuestro gran mundo.
A lo largo de mi introducción, El Chapo exhibe una sonrisa cálida. De hecho, durante las siete horas en las que estuvimos conversando, solo le vi sin esa sonrisa en su cara de forma esporádica. Tal y como se ha dicho de muchos hombres notorios, él tiene un carisma indiscutible. Cuando pregunto acerca de su dinámica con el Gobierno mexicano, hace una pausa. "Cuando se trata de políticos, me guardo mi opinión para mí mismo. Ellos se encargan de lo suyo y yo de lo mío".

Detrás de su sonrisa, se vislumbra una ausencia de dudas en su expresión facial. Me viene una pregunta a la cabeza mientras observo su cara. Tanto cuando habla como cuando escucha. ¿Qué es lo que elimina toda duda de los ojos de un hombre? ¿Es el poder? ¿Claridad admirable? ¿O falta de alma? Falta de alma... ¿no era eso lo que mi condicionamiento moral estaba obligado a reconocer en él? ¿No era falta de alma lo que debo percibir en él por mí mismo para ser percibido aquí como otra cosa que no sea un eterno optimista? ¿Un apologista? Lo intenté por todos los medios. De verdad que lo intenté. Y me recordé a mí mismo una y otra vez la increíble pérdida de vidas humanas, la devastación existente en todos los rincones del mundo narco. "No quiero ser retratado como una monja", dice El Chapo. He de decir que este retrato no se me había pasado por la cabeza. En un principio no me da la impresión de que este hombre sencillo, de un lugar sencillo, rodeado del cariño sencillo de sus hijos para con su padre, y del padre para con ellos, fuese el gran lobo malo de la sabiduría popular. Su presencia conjura interrogantes de complejidad y contexto culturales, de supervivientes y capitalistas, granjeros y tecnócratas, empresarios listos de todo tipo, algunos dicen plata, y otros plomo.
Un mesero trae una botella de tequila. El Chapo nos sirve a cada uno tres dedos. Hace un brindis dirigiéndose a Kate. "Normalmente no tomo", dice, "pero quiero brindar contigo". Tras levantar el vaso, tomo educadamente un sorbo. Me pregunta si mucha gente en los Estados Unidos sabe de él. "Ah, sí", digo, y le informo de que la noche antes de salir para México, había visto que el Canal Fusion estaba repitiendo su edición especial "La Caza de El Chapo". Él parece deleitarse con lo absurdo de esto, y mientras él y su corte comparten risas, miro al cielo y me pregunto qué tan divertido sería si hubiera una nave teledirigida (drone) armada encima de nosotros. Estamos sentados al aire libre a plena vista. Me tomo un trago de tequila, y el drone se va.

Me rindo a la sensación de seguridad que ofrece la calma de El Chapo y sus hombres. Hay una sensación dominante de que si hubiera alguna amenaza alrededor, ellos lo sabrían. Comemos, tomamos, y hablamos por horas. Él está interesado en el negocio de las películas y en cómo funciona. No está impresionado por su rendimiento económico. El lado de la cuenta de pérdidas y ganancias no cuadra con el riesgo de pérdida para él. Nos sugiere que consideremos cambiar de carrera profesional y nos metamos en el negocio del petróleo. Dice que le gustaría entrar en el sector energético, pero que dado que el origen de sus fondos es ilícito, sus oportunidades de inversión están restringidas. Cita (aunque me pide que no nombre por escrito) varias corporaciones importantes corruptas, tanto en México como en el extranjero. Señala, con un desdén encantado, varias a través de las cuales se ha lavado su dinero, y que toman su propio pedazo cínico del pastel de la droga.

"¿Cuánto dinero hará escribiendo este artículo?", pregunta. Yo contesto que cuando hago periodismo, no cobro por ello. Podía ver que la idea de hacer cualquier tipo de trabajo sin que mediara un pago es para él un juego de tontos. A diferencia de los gángsters a los que estamos acostumbrados, los John Gottis que reivindicaban ser simplemente hombres de negocios que se ocultaban detrás de numerosas compañías pantalla internacionales, El Chapo se ciñe a un juego ilícito, ofreciendo voluntariamente con orgullo, "yo suministro más heroína, metanfetaminas, cocaína y marihuana que cualquier otra persona en el mundo. Tengo una flota de submarinos, aviones, camiones y embarcaciones".
Él no muestra ningún tipo de remordimiento. Contra los retos de hacer negocios en una industria tan clandestina, él ha construido un imperio. Me vienen a la cabeza los reportes de la prensa que apuntan a la existencia de un contrato de cien millones de dólares que se dice que el hombre sentado al otro lado de la mesa enfrente de mí ha ofrecido por la vida de Donald Trump. Menciono a Trump. El Chapo sonríe, diciendo irónicamente, "¡Ah! ¡Mi amigo!" Su voluntad desinhibida de hablar libremente, la comodidad que siente con su situación vital y su sentimiento personal de extraordinarias justificaciones evocan al Tony Montana de Oliver Stone en "Scarface". Es la escena de la cena donde Elvira, interpretada por Michelle Pfeiffer, deja plantado a Tony Montana, interpretado por Al Pacino, atacándole en voz alta en un lugar público. Los clientes del restaurante se lo quedan mirando, pero él, en lugar de esconderse en la humillación, se pone en pie y les sermonea. "Todos ustedes son un montón de pinches pendejos. ¿Saben por qué? No tienen el valor de ser lo que quieren ser. Necesitan gente como yo. Necesitan gente como yo. De manera que puedan señalar con sus pinches dedos y decir, 'Ese es un mal tipo'. ¿Y qué les hace eso a ustedes? ¿Buenos tipos? Ustedes no son buenos tipos. Tan sólo saben cómo esconderse… cómo mentir. ¿Yo? Yo no tengo ese problema. ¿Yo? Siempre digo la verdad incluso cuando miento. Así que digan buenas noches al tipo malo. Vamos. ¡Esta es la última vez que van a volver a ver a un tipo malo como yo, déjenme decirles!".
 Me pica la curiosidad, dado el caos actual en Oriente Medio, ¿qué impacto podrían tener estas frenéticas economías de opiáceos en su negocio? Le pregunto, "De todos los países y culturas con los que hace negocios, ¿cuál es el más difícil?" Sonriendo, niega con la cabeza y dice, de forma inequívoca, "Ninguno". No hay ningún político que pueda contestar la misma pregunta de forma tan clara o satisfactoria, pero, una vez más, los desafíos son muy diferentes para una fuente de poder global que simplemente elimina cualquier obstáculo a un estrato de "dificultades".
Habiendo explicado mis intenciones, le pregunto si me concedería dos días para una entrevista formal. Mis colegas se marcharían en la mañana pero yo me ofrezco a quedarme para grabar nuestras conversaciones. Él hace una pausa antes de responder. Dice, "Recién lo conocí. Lo haré en ocho días. ¿Puede regresar usted en ocho días?" Digo que sí. Le pregunto que si podemos tomarnos una fotografía juntos para que pudiera verificar a mis editores en Rolling Stone que el encuentro previsto había tenido lugar. "Adelante", dice. Todos nos levantamos de la mesa como un grupo y seguimos a El Chapo a uno de los búngalos. Una vez dentro, vemos la primera señal de armas pesadas. Hay un M16 encima de un sofá al otro lado de la pared blanca contra la cual nos tomaríamos la foto. Explico que, para fines de autenticación, sería mejor si pudiéramos darnos la mano, mirando a la cámara, pero no sonriendo. Él accede. La fotografía se toma con el teléfono celular de Alfredo. Me sería enviada más tarde a mí.

Cuando regresamos a la mesa de picnic, parece que lo que habíamos venido a hacer se había conseguido. Habíamos llegado a un acuerdo de que él se sometería a una entrevista de dos días tras mis regreso. Al tiempo que regresan a mi mente pensamientos de drones de vigilancia e incursiones militares, regreso al tequila y hago un escaneo de 360 grados en busca de un lugar donde mis colegas y yo pudiéramos tirarnos al suelo y refugiarnos en caso de que nos hubieran seguido y se iniciara una incursión militar. En la oscuridad, resulta difícil imaginarse un lugar seguro y el mundo de El Chapo era de todo menos seguro.
Después de que Espinoza regresara de su sueño profundo, Kate, sucumbiendo finalmente a los rigores del día de viaje y al consuelo de unos cuantos tequilas, acepta ser acompañada por El Chapo a sus dormitorios. Mientras camina sola hacia el búngalo tenuemente iluminado, no puedo evitar sentir un instinto primitivo de preocupación. Me ofrezco a acompañarles, si bien las circunstancias harían sin duda que cualquier intento de protección fuese inútil. Antes de que mi subidón suprarrenal de paranoia pueda inspirar un insulto o daño, El Chapo ha regresado.
Pero algo ha cambiado. Con Kate acogedoramente dormida en sus aposentos, llega el momento para él y sus hombres de los chalecos antibalas, armas pesadas, y de las granadas que cuelgan de la cintura. El ejército de guerrilleros de la jungla listo para la batalla que había dejado el estado de alerta con anterioridad durante la noche para tranquilidad de ella, y regresa ahora a lo que asumo es un estado más típico. El Chapo también, está equipado y pertrechado, y está listo para comandar.

Después de este fenomenal alarde, que evoca a la manera en que Clark Kent se transforma en Superman, El Chapo regresa a la mesa. Su comportamiento, relajado. Su equipo de batalla, todo menos eso. Espinoza y El Alto hacen de intérpretes. Comparamos notas acerca de las culturas. Hacemos preguntas desenfadadas, aunque el ambiente ha pasado a ser bastante menos desenfadado. A pesar de ello, me siento frustrado por tener que esperar ocho días para de verdad poder hacerle todas las preguntas cuyas respuestas considero que el mundo quiere saber. Me siento desnudo sin una pluma y un papel. Así que solo pregunto cosas de cuya respuesta sé que no me voy a olvidar. ¿Conoció usted a Pablo Escobar? El Chapo contesta, "Sí, le vi una vez en su casa. Una casa grande". Sonríe. ¿Ve mucho a su madre? "Constantemente. Esperaba que nos pudiéramos haber encontrado en mi rancho para que conociera a mi madre. Ella me conoce mejor que yo mismo. Pero surgió algo y tuvimos que cambiar de planes". Asumo que estaba insinuando que manejaba información privilegiada en el sentido de que el rancho estaba volviendo a ser vigilado por las autoridades.

Han transcurrido varias horas y El Alto y yo nos hacemos una señal con la cabeza confirmando una sensación que ambos compartimos: el grupo de soldados que rodea a El Chapo se está inquietando. Un reloj de algún tipo hace tictac dentro de ellos. Llegados a este punto, deben ser más o menos las cuatro de la mañana. El Chapo se pone en pie, dando por finalizada la noche, y nos da las gracias por nuestra visita. Le seguimos hasta una mesa detrás de la cual esperaba diligentemente la familia que había cocinado nuestra cena. Les toma gentilmente a cada uno de ellos de la mano; dándoles las gracias, y con su mirada, nos invita a que hagamos lo mismo. Nos acompaña hasta el mismo búngalo al que anteriormente había acompañado a Kate. En un estrecho callejón oscuro existente entre nuestro búngalo y otro adyacente, El Chapo me pone la mano encima del hombro, repite su deseo de que nos veamos en ocho días. "Ahora me despediré", dice. En este momento, se me escapa una pequeña flatulencia propia del viajero (perdón), y con ella, experimento la misma cortesía que él había ofrecido cuando acompañó a Kate hasta sus aposentos, mientras hace como si no lo hubiera notado. Escapamos a su sutil bruma, y me uno a mis colegas dentro del búngalo. Hay dos camas y un sofá a poca distancia de donde puede verse a Kate dormir en una tercera cama detrás de un biombo para preservar su privacidad. Espinoza regresa a la cama de la que se había apoderado tras nuestra llegada.
Ahora solo quedábamos El Alto y yo mirándonos el uno al otro. Sus casi dos metros de estatura me miran fijamente, sabedores de que están próximos, de forma inadvertida, a un sofá en el que no cabrían sino encogidos, y de que yo, que mido bastante menos, he quedado parado a tan sólo centímetros de una cama tamaño king. Es un pulso mexicano. Ambos habíamos sufrido los rigores de viajar durante todo el día, y ambos nos habíamos medicado livianamente con tequila a lo largo de la noche. Yo solo sé que si me iba a tocar el sofá pequeño, tendría que ser a punta de pistola. Negocio. "Escúcheme, amigo. No tiene que dormir en ese sofá. La cama es grande. Podemos hablar y acurrucarnos". Ante esta posibilidad, gano la negociación. Haciendo gala de su elegancia y discreción, El Alto hace su elección: "Me quedaré con el sofá". Mientras me desplomo en la cama, escucho cómo el convoy de El Chapo se aleja adentrándose en la jungla nocturna.

No han pasado siquiera dos horas, cuando somos despertados abruptamente por Alonzo. "¡Viene una tormenta!", afirma. "¡Tenemos que movernos!" Los sucios caminos de la jungla son difíciles de transitar cuando las lluvias del mozón los saturan. Tendríamos que adelantarnos a la lluvia para poder llegar a la carretera que llevaba a la pista de despegue. Al amanecer, apenas llegamos al pavimento, cuando empieza a caer un océano de agua del cielo y grandes relámpagos iluminan el interior de nuestro vehículo como si fueran granadas destellantes. Alonzo le pide a Kate que maneje. Ella no deja pasar la oportunidad de romper la monotonía y se pone al volante con entusiasmo. Mientras tanto, El Alto se recuesta en la plataforma abierta del camión, su cerebro hambriento de sueño necesita desesperadamente oxígeno, totalmente ajeno a la lluvia torrencial. En el asiento de atrás, Alonzo me susurra que hay múltiples controles militares a lo largo de estas carreteras y que tienden a dejar pasar a los vehículos manejados por mujeres. En este caso, la lluvia cae de forma lo suficientemente copiosa como para que los soldados hayan abandonado sus puestos para resguardarse. Gracias a Dios, nadie nos para. En lugar de arriesgarnos a quedar vaporizados en una avioneta pequeña en una tormenta de relámpagos, optamos por manejar y hacer un largo viaje de ocho horas hasta la ciudad de donde habíamos partido. Espinoza reclina el asiento del pasajero para aliviar su espalda.

Para cuando llegamos a la ciudad, el cielo se ha despejado. Nos damos un regaderazo en las habitaciones que habíamos reservado. Veinte minutos después, Kate, Espinoza y yo, conjuntamente con Alonzo, nos metemos en dos taxis y nos dirigimos al aeropuerto. El Alto, que se había pasado sus dos horas de sueño en un sofá duro mucho más pequeño que él la noche anterior, y luego había quedado empapado en agua en la plataforma del camión, decide quedarse atrás y disfrutar de la comodidad de la cama del hotel durante la noche y salir al día siguiente. Alonzo se dirige a México, D.F. Espinoza a Europa. Y Kate y yo nos embarcamos en el vuelo charter de regreso a Los Ángeles. La cabeza nos da vueltas. ¿Habíamos estado de verdad donde acabábamos de estar? ¿Con quien habíamos estado? Parecía que se trataba de un extraño sueño. De alguna manera, con toda la planificación y el viaje, todavía no podía creer que hubiéramos logrado llegar hasta El Chapo. Me había imaginado que al llegar habríamos recibido una amable disculpa, que por razones de seguridad ajenas a mí, la visita no podría tener lugar, y que nos regresaríamos a Los Ángeles con las manos vacías. Pero eso no es lo que ocurrió.


Cuando aterrizamos de regreso en casa, Kate y yo nos vamos cada uno por nuestro lado. A mí me recoge un servicio de carro con chófer. En el asiento trasero, mi asistente con base en Los Ángeles me había dejado un sobre con mi teléfono celular en su interior. Enciendo el teléfono y me encuentro un diluvio de emails y mensajes de texto que se habían acumulado durante mi ausencia de dos días. Los ignoro, y lanzo el navegador del teléfono para ponerme al día de las noticias. Lo que no sabía, y lo que todavía no estaba siendo reportado en mi navegador, era que desde el momento en que el tiempo aclaró, el sitio de Sinaloa por parte del ejército era inminente. Evidentemente, El Chapo y sus hombres, tras dejarnos la noche anterior, habían bordeado la jungla para regresar a un rancho. Según los reportes de los medios que se dieron a conocer días después, se había logrado rastrear un teléfono celular de un miembro de su equipo. A partir del momento en que el ejército y la DEA avanzaron sobre la zona para localizarlos, los reportes de los medios acerca de lo que había ocurrido son contradictorios. Una fuente que conocía al cártel me informó el 3 de octubre que el sitio inicial había comenzado. Dicha fuente y otra sobre el terreno en Sinaloa informaron de que durante los días posteriores, dos helicópteros del ejército habían sido abatidos y que tropas de tierra de la infantería de marina de México habían sitiado varias propiedades de ranchos. Había reportes adicionales de que 13 comunidades de Sinaloa habían sido asoladas por disparos durante incursiones simultáneas. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos intentó entrar en el área pero no les fue permitido. Los habitantes de los pueblos se quejaron del tratamiento de los militares. Para cuando los medios de comunicación difunden la noticia en los Estados Unidos, el caos a lo largo de Sinaloa en aquellos días se había reducido esencialmente a una incursión que casi había tenido éxito y que se había centrado, con precisión quirúrgica, únicamente en El Chapo y sus hombres; algunas fuentes apuntaban a que había sido herido en la cara y la pierna.
El relato propio de los hechos por parte de El Chapo sería compartido más tarde conmigo, a través de un intercambio de BBM que había mantenido con Kate. "El 6 de octubre, hubo una operación… Dos helicópteros y 6 BlackHawks iniciaron un enfrentamiento tras llegar a la zona. Los infantes de marina se dispersaron a lo largo de las granjas. Las familias tuvieron que escapar y abandonar sus hogares por miedo a ser asesinadas. Seguimos sin saber cuántos muertos hubo en total". Preguntado por los reportes acerca de los daños sufridos por él, El Chapo respondió, "No es como dijeron. Solo me lastimé un poco la pierna".

Cuatro días después, vuelo de Los Ángeles a Lima (Perú) para participar en un panel de debate del Banco Mundial. Tras unos días en Lima, y una estadía de una noche en Managua (Nicaragua) para visitar a un viejo amigo, llega el 11 de octubre, el día que El Chapo y yo habíamos acordado encontrarnos. Como cabría esperar, él y sus hombres se han esfumado de la faz de la tierra durante las incursiones militares. No obstante, tomo un vuelo disponible hasta una ciudad mexicana próxima, y dejo un mensaje para Alonzo diciendo que estaría esperando en el aeropuerto mexicano durante varias horas, para asegurarme de que supieran que estaba cumpliendo mi compromiso de regresar al octavo día. Aterrizo a última hora de la tarde, me siento en el aeropuerto hasta entrada la noche, esperando que un extraño me dé un golpecito en el hombro y me diga que es un amigo de Alonzo y que debía ir con él. Se me vuelve a pasar por la cabeza que cabía la posibilidad de que el servicio de inteligencia mexicano o la DEA me estuvieran vigilando. En cualquier caso, no se produce ningún tipo de contacto. De manera que tomo un vuelo yo solo por la noche ese mismo día y regreso a Los Ángeles.


Durante las semanas posteriores, sigo intentando entablar contacto con El Chapo. En dicho tiempo, las barridas masivas del ejército, la policía y las agencias responsables de hacer cumplir la ley dan pie a cientos de arrestos, confiscaciones y varias extradiciones de miembros del cártel a los Estados Unidos.
Los reportes de que un nuevo cártel, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), podría haber estado involucrado en la fuga de El Chapo y que el CJNG podría convertirse, de hecho, en el brazo paramilitar del cártel de Sinaloa han agravado las preocupaciones gubernamentales. En otras palabras, con el agua hirviendo, nuestros intermediarios del cártel se han esfumado básicamente, o puede que hayan sido arrestados, o incluso que estén muertos.

Finalmente, Kate logra volver a entablar contacto a través de una red de dispositivos BBM. Sin embargo, la intensidad de las actividades policiales y de vigilancia había llegado al extremo. Incluso recibí un soplo creíble de que la DEA había tenido conocimiento de nuestro viaje a México. Reservar cualquier tipo de vuelo a México ahora haría saltar sin duda las alarmas. Hago planes para ocultarme en la cajuela del carro de un amigo para que me lleve hasta un vehículo de alquiler que aguarda. Mi plan era manejar después desde Los Ángeles hasta Yuma, Arizona, y luego cruzar la frontera en Algodones. Conozco este paso fronterizo; no se comprueba la documentación y los vehículos pasan tranquilamente sin que los miren. Luego manejaría las cerca de 80 curiosas millas que separan la frontera de Grande Desierto, y la población de El Golfo de Santa Clara, donde me esperaría un avión del cártel que podría llevarme hasta El Chapo. Sin embargo, Kate insiste en que si decido hacer el viaje, ella tendría que venir conmigo. La ruta es relativamente segura, pero hay algunas áreas controladas por los narcos, incluyendo algunas donde no se recibe con los brazos abiertos al cártel de Sinaloa. Había visto asimismo dos controles militares la última vez que había manejado por esa ruta. La idea de ver a un gringo manejando con una estrella cinematográfica mexicana atraería probablemente mucha atención, pero Kate no estaba dispuesta a considerar otra cosa. Se hace evidente que los riesgos son mayores que los beneficios desde todo punto de vista, y, en lugar de ir, decidimos que enviaré mis preguntas a El Chapo por BBM. Él acepta que sus respuestas sean grabadas en video. Sin estar presente, yo no tendría control sobre las preguntas que se harían de hecho, ni podría planteárselas para hacerle abundar en sus respuestas. Además, cada pregunta enviada tenía que ser traducida en primer lugar al español. Sorprendentemente, si bien El Chapo tiene acceso en todo momento a cientos de soldados y asociados, parece ser que ninguno habla inglés.

Y conforme iba pasando un día tras otro sin recibir el video, Kate me aseguraba que era tan sólo cuestión de un día más. Sin embargo, cada noche, El Chapo la contactaba con más demoras y dudas aparentes. No solo acerca de mis preguntas, sino aparentemente también acerca de cómo grabar el video con sus respuestas. "Kate, a ver si entiendo. El tipo dirige un negocio de miles de millones de dólares con una red de al menos 50 países, ¿y no hay ni un pinche tipo con él en la jungla que hable una puta palabra de inglés? Y esta noche, ¿me estás diciendo que su BBM se descompuso, y que a duras penas tiene acceso a una maldita computadora? ¿Me estás diciendo que no posee la capacidad técnica para hacer un video propio y pasarlo de contrabando a los Estados Unidos?"

Me pregunto a mí mismo, ¿Cómo carajo dirige nadie un negocio de esa manera? Adopto un talante de gringo total tipo Trump con Kate, insistiéndola diariamente por teléfono, texto, y email codificado. Al final, la demora no tuvo nada que ver con incompetencia técnica. ¡Qué novedad! Dejando a un lado la vileza atribuible a este hombre, y su indiscutible genialidad para manejarse en la calle, también es un mexicano humilde y de campo, cuya percepción de su lugar en el mundo ofrece una ventana a un extraordinario misterio de disparidad cultural. Se hizo evidente que el campesino devenido narcotraficante multimillonario parecía abrumado y en cierta medida desconcertado por la noción de que el mundo que está más allá de las montañas que le rodean pudiera estar interesado en él. Y las demoras un día tras otro podrían revelar cierto grado de inseguridad en él, como un adolescente incómodo que siente timidez al ponerse sin dirección delante de la cámara. O, ¿había sido todo esto una representación orquestada?

Una vez superada la odisea del dichoso video, gracias al ahínco de Kate, y a mi incesante insistencia, las únicas represalias que temí derivadas de mi contacto con El Chapo Guzmán y el cártel de Sinaloa fueron la ira potencial de una actriz mexicana hacia un actor estadounidense que había abusado con gran determinación de su amistad con ella para lograr hacerse con el video que necesitábamos. Y entonces llegó un mensaje codificado de Kate: "¡Lo tengo!" Casi rompo el techo al brincar de alegría cuando sonó en mi teléfono el mensaje de Kate "… pinche pesado y prepotente". Me lo merecía. Claramente, un emisario de El Chapo le había entregado el video. Kate y yo nos vimos, la pedí disculpas, y ella transfirió el video de su dispositivo al mío. En casa, bajé la intensidad de las luces, me senté con una transcripción que me había dado Kate, y empecé a leer su nota, "El video dura 17 minutos. Presiona play".

Aparece sentado en una silla improvisada con una camisa de manga larga estampada color turquesa y azul marino, y pantalones negros lisos. Se ha afeitado su inconfundible bigote que lucía cuando nos vimos por última vez. Su característico sombrero de camionero negro, ausente. Su cabello peinado, o quizá aplastado por el sombrero, conjurando la visión de un muchacho en la escuela con cara de inocente que se muestra inseguro cuando le llama su maestra. Sus manos entrecruzadas, con un pulgar asomando que cruza el nudillo del otro, y que parece ofrecer un efecto relajante. A su lado, una pared corta de ladrillos con una valla encima. Detrás, una camioneta pickup 4x4 blanca. La ubicación parece una propiedad grande tipo rancho con montañas bajas que se ven a la distancia y el quiquiriquí intermitente de gallos de granja que hacen las veces de coro griego para la entrevista. A lo largo del video, vemos trabajadores de granja y paramilitares que cruzan detrás de él. Un pastor alemán olfatea el suelo y desaparece de la imagen.


Comienza: "Quiero dejar en claro el contenido de esta entrevista es exclusivo para la Srta. Kate del Castillo y el Sr. Sean Penn". La pantalla se pone de color negro.

Cuando regresa, lo hace sintiendo nuevamente la comodidad de su sombrero de camionero.
De las numerosas preguntas que había enviado a El Chapo, un cámara que no aparece en ningún momento en la imagen le hace directamente algunas de ellas, parafrasea otras, edulcora muchas y omite directamente las restantes.


¿Cómo fue su infancia?Recuerdo que de los seis años para acá, mis papás, una familia muy humilde, muy pobres. Recuerdo que mi mamá hacía pan para el sustento de la familia, yo lo vendía, vendía naranjas, refrescos, dulces; mi mamá era muy trabajadora, sembrábamos maíz, frijol, cuidaba el ganado de mi abuela y cortaba leña.

¿Y cómo pasó, cómo entró en contacto con las drogas?Bueno, de la edad de 15 años en adelante, de donde yo soy, que es el municipio del Badiraguato, yo me crié en un rancho que se llama La Tuna, por allá hasta la fecha no hay fuentes de trabajo, la manera de tener para comprar la comida, para sobrevivir, es sembrar amapola, marihuana, y yo a esa edad comencé a cultivarla, a cosecharla y venderla, eso es lo que le puedo comentar.

¿Cómo se salió de ahí? ¿Cómo fue que creció todo?Yo de ahí de mi rancho comencé a salir a la edad de 18 años, a Culiacán, luego después a Guadalajara, sin dejar de visitar mi rancho y hasta la fecha, porque mi mamá gracias a Dios todavía vive, por allá en nuestro rancho que es La Tuna y es que, pues así ha sido.

Su vida familiar, ¿cómo ha cambiado de un tiempo a ahora?Muy bien, mis hijos, mis hermanos, mis sobrinos, una convivencia muy normal, muy bien.

Y ahora que está libre, ¿cómo le ha afectado? Por estar libre y por la presión que hay detrás de usted, de que lo buscan.Bueno, por estar libre, pues feliz, porque la libertad es muy bonita y la presión pues para mí es normal porque, ya llevo algunos años que he andado cuidándome en ciertas ciudades, y no, no siento algo que me lastime mi salud ni mi mente, me siento bien.

¿Es cierto lo que dicen que las drogas destruyen a la humanidad y que traen daños?Bueno, eso es una realidad, las drogas destruyen. Desgraciadamente, como le comento, donde yo me crié no había otra manera, ni hay, de sobrevivir y no había otro camino cómo llevar a cabo nuestra economía para poder vivir.

¿Usted cree que sea cierto que usted es el culpable de que haya tanta drogadicción, que haya tantas drogas en el mundo?No, eso es falso, porque el día que yo no exista no va a mermar lo que es nada, el tráfico de drogas, eso es falso.

Cuando usted no ha estado libre, que ha pasado unos años retenido, ¿vio que se bajara o disminuyera esta actividad?Pues, para lo que yo veo y sé es que todo sigue igual, nada ha mermado, no ha subido.

Y la violencia que vinculan mucho a estas actividades, ¿qué le parece?En parte, pues, es porque ya algunas personas ya crecen con problemas y ya alguna envidia, o alguna información que den en contra de la persona, eso es lo que crea violencia.

¿Usted se considera un hombre violento?No señor.

¿Usted busca la violencia, busca evitar la violencia o deja la violencia como último recurso?Pues sí, yo lo que hago es defenderme nada más, que yo ande buscando problemas, jamás.

¿Usted cómo ve la situación en México, qué es lo que pasa en México, cómo ve el panorama de México?Bueno, pues el narcotráfico ya es una cultura que viene de los antepasados, y no nada más en México, esto es a nivel mundial.

¿Usted considera que su actividad, que usted forma parte de un cártel?No señor, para nada. Porque la gente que se dedican a esta actividad pues no dependen de mí.

¿Usted cómo ha visto el desarrollo de esta actividad desde que usted empezó a ahoraMucha diferencia. Ya que ahora hay muchas drogas y antes la que conocíamos nada más era la marihuana y la amapola.

Y la gente cambia, la diferencia de la gente de aquel tiempo a la de ahora.Mucha diferencia porque ya ahora, día con día, van creciendo las poblaciones y ya habemos mucha gente. Mucha diferencia en el pensar.

¿Usted cómo ve el futuro de esa actividad, cree que se acabe o que crezca?No, no se acabará porque día con día, habemos más personas y eso no se va a acabar nunca.

¿Usted cree que el terrorismo del Medio Oriente de alguna manera afecte o influya el futuro sobre el narcotráfico aquí en México?No señor, no influye para nada.

Usted vio cómo fue el final de la vida de Escobar. ¿Cómo ve su final de esta actividad?Sé que un algún día me voy a morir, espero que sea de muerte natural.

Y la actividad que usted desarrolla, ¿cómo cree que impacta sobre México? ¿Cree que es un fuerte impacto?Para nada.

¿Por qué?Porque el narcotráfico no depende de una persona, sino de muchísimas personas.

¿Usted qué opina sobre el crecimiento, quiénes son los culpables?, ¿los que venden la droga o los que determinan la demanda?, ¿qué relación hay entre producción, venta y consumo?Si no hubiera consumo no hubiera venta. Es muy cierto que el consumo día con día es más grande y más grande, y pues hay gente y de ahí viene.

Nunca hemos visto o conocido que se haga publicidad sobre las drogas, ¿usted sabe si hay alguna forma de que aumenten los consumidores, hacer que la gente consuma drogas?No para nada, eso llama la atención y la gente de alguna manera trata de saber qué se siente o qué sabor tiene, y de ahí va creciendo la adicción. 

¿Usted tiene algunos sueños?, ¿sueña?Lo que es normal, pero estar soñando diario, no.

¿Pero algún sueño, una ilusión para la vida?Vivir con mi familia los días que Dios me dé.

Si pudiera cambiar el mundo, ¿lo cambiaría?Yo para mí, a como estamos, soy feliz..

¿Es respeto lo que hay?Sí señor, hay mucho respeto, cariño y amor.

¿Cómo ve el futuro para sus hijos y sus hijas?Muy bien, la convivencia entre ellos, muy familiar.

Su vida, ¿cómo ha cambiado, cómo la ha vivido después de su fuga?Mucha felicidad por la libertad.

¿Usted alguna vez ha consumido drogas?No señor. Hace muchos años sí la he probado, pero llegar a adicto, no.

¿Hace cuánto?Hace más de 20 años que no consumo ninguna droga.

¿Le preocupó que su fuga pusiera en riesgo su familia?Sí señor.

¿Para su reciente fuga, usted buscó su libertad a costa de todo, a costa de arriesgar a todo el mundo?Nunca pensé en eso, en arriesgar a nadie, sino que le pedí a Dios y salió perfecto todo. Por ahora estoy aquí, gracias a Dios.

Las dos veces que usted ha logrado salir, hay que destacar que no hubo violencia, no fue armado.Conmigo no llegó a eso. Algunas otras situaciones se han visto de diferentes maneras, pero aquí no se ocupó violencia.

Usted, de acuerdo como vive su vida, ¿usted qué mensaje le mandaría a todo México?Puedo decir que es normal que la gente piense de diferentes maneras porque algunos me conocen y otros no, porque las personas que no me conocen tendrán sus dudas de decir si yo soy buena persona o mala.

Si le pidiera a usted que se definiera como persona, si usted fuera una persona ajena a Joaquín, que lo conoce mejor que nadie, ¿cómo lo definiría?Si yo lo conociera, con respeto de mi parte, te diría que es una persona que no anda buscando problemas en ningún aspecto.

Desde nuestra visita bien entrada la noche en las montañas de México, las incursiones en los ranchos no han cesado. Una zona de guerra. Helicópteros de la Marina que ejecutan ataques aéreos y hacen incursiones con tropas. Helicópteros derribados por pistoleros del cártel de Sinaloa. Infantes de marina muertos. Combatientes del cártel muertos. Campesinos muertos o desplazados. Hay rumores de que El Chapo ha escapado a Guatemala, o incluso más allá, a algún rincón de Sudamérica. Pero no. Estaba justo donde nació y se crió. El viernes 8 de enero de 2016, ocurrió. El Chapo fue capturado, vivo, y arrestado.
Pienso en esa noche, en la calma antes de la tempestad, y la experiencia propia de otro mundo de sentarme con un hombre aparentemente muy sereno, a pesar de vivir una realidad tan surrealista. No había logrado hacer la entrevista en profundidad que había esperado. No había podido tener un intercambio dialéctico verdaderamente significativo con él. Pero quizá, al menos, alcancé a ver desde el otro lado, y lo que, en mi opinión, constituye un testimonio de la pantomima de satanización que ha demandado tan extraordinario despliegue de activos para capturar o matar a alguien con un sombrero negro.

Con todo, hoy, hay niños pequeños en Sinaloa que dibujan pesos de mentira, cuyos padres y abuelos antes que ellos cosecharon el único producto que jamás conocieron para transformar esos pesos de mentira en pesos reales. Se preguntan de dónde proviene nuestra indignación, cuando somos nosotros, nuestros hijos, amigos, vecinos, jefes, hermanos y hermanas quienes financian todo este maldito negocio. Sin un cambio de paradigma, sin entender la vertiente económica y la enfermedad de la adicción, los padres en México y los EE.UU. se arriesgarán cada vez más a sustituir esa pregunta estándar que hacen a sus hijos adolescentes antes de salir por la noche con los amigos de "¿Adónde vas esta noche?" por "¿Dónde vas a morir esta noche?"

¿El Chapo? No pasará mucho tiempo, estoy seguro, antes de que el siguiente envío del cártel de Sinaloa a los EE.UU. sea el propio Chapo.

SEAN PENN

 Entrevista integra hecha a Joaquín Guzmán Loera. Octubre de 2015. Rolling Stone


Durante la coferencia de prensa emitida la noche del 8 de enero de 2016, la procuradora general de la Repùblica, Arely Gomez señalo en conocimiento del gobierno mexicano sobre el encuentro de Sean Penn y Kate del Castillo con la gente de Guzmàn Loera, inclusive dias despuès filtrò fotografias supuestamente sacadas por agentes federales en donde se observa a la actriz mexicana conversando en el aeropuerto de Culiacàn con uno de los abogados del capo sinaloense, asì tambein lo hizo con mensajes de texto que la protagonista de la famosa novela "La Reina del Sur" intercambiaba con el baròn de la droga mientras este se encontraba en la càrcel.
En una entrevista hecha el 12 de enero por la periodista Anabel Hernàndez a Emma Coronel Aispuro, esposa de El Chapo, niega la aprobaciòn de su marido para publicar el video en donde se le escucha indirectamente que el esta inmiscuido en el tràfico de drogas. La ex reina de belleza de Canelas, Durango dijo no saber si Sean Penn o Kate del Castillo tuvieron algo que ver con la captura en Los Mochis, Sinaloa.



El Final de la Linea...

-Se te acabaron los seis meses de vacaciones
-Sì, se me acabaron...

Joaquìn Guzmàn Loera "El Chapo" a un comandante de marinos. 8 de enero 2016 
 
Operativo en Los Mochis, horas antes al la captura de Guzmàn Loera. Segun el analisis hecho por el grupo de activistas y hackers Anonymous y el propio grupo de inteligencia de la Policìa Federal, las acciones de los marinos en este video son meramente un recreaciòn.

 La mañana del 8 de enero de 2016, la Marina mexicana habìa emitido un reporte a la opiniòn pùblica sobre un tiroteo en un domicilio modesto en Los Mochis, Sinaloa. 5 Sicarios al servicio del despiadado Orso Ivàn Gastelum Cruz El Cholo Ivàn (Famoso por ser el autor intelectual de la decapitaciòn grabada de dos supuestos traidores a la organizaciòn) fueron abatidos en el lugar, mientras que el jefe de escoltas del Càrtel de Sinaloa escapaba por un tunel que conectaba la casa con el sistema pluvial de la ciudad. Los Marinos no sabian que Joaquìn El Chapo Guzmàn estaba con èl hasta despues que un llamado salìa de los informes de la Policìa Federal adscrita a Los Mochis diciendo que el fugado jefe narcotraficante estaba bajo custodia. Se le habìa localizado en el tramo carretero de salida del municipio y fue trasladado rapidamente a un hotel de paso para evitar cualquier tipo de operacion de rescate de parte de la legiòn de pistoleron del brazo armado Gente Nueva. Apartando violentamente a varios agentes federales, los marinos llegaron con una actitud dèspota y canalla al saber que el capo fue encontrado; "Es nuestro!..." grito el comandante de los infantes. Apoyados por un comando estadounidense (el cual lleva por nombre Delta Force), El Chapo y El Cholo Ivàn fueron trasladados al aeropuerto de la ciudad de Los Mochis para finalmente ser interrogados por el Ministerio Pùblico Federal y la SEIDO, pero los marinos se llevaron una nueva sorpresa: emisarios de Washington estaban el la pista de aterrizaje para llevar a el jefe criminal directamente a Estados Unidos. Un amparo interpuesto por uno de los abogados del narco evitò la extradiciòn express y El Chapo ganò su primer round del dìa. Esta misma estrategia la utilizarìa para aplazar de una manera continua el proceso de deportaciòn y evadir nuevamente la justicia norteamericana.

 Con aire de triunfalismo, el presidente Enrique Peña Nieto y su gabinete anunciaron la captura del contrabandista por su cuenta de Twitter y en un mediocre mensaje a la naciòn en Palacio Nacional.
Caida la noche de ese viernes, la titutlar de la PGR daba los pormenores del arresto, asi como las investigaciones de los elementos que ayudaron en la fuga el pasado 11 de julio de 2015. Momentos despuès, Guzmàn Loera era trasladado nuevamente al penal de donde escapò: El Altiplano en el Estado de Mèxico, dejando perpleja a la opiniòn pùblica no solo del paìs sino del mundo entero; parecìa irònico enviarlo nuevamente a la carcel de donde escapò. La primera opciòn del presidente no fue El Altiplano, màs bien fue el Campo Militar No. 1 ubicado en Naucalpan de Juàrez, tambien en el Estado de Mèxico, pero las intercesiones jurìdicas hechas por el representante legal del narcotraficante evitò que Guzmàn Loera estuviera rodeado y custodiado por elementos pretenecientes al fuero militar.

Aun asì, en la entrevista que Emma Coronel Aispuro concediò a Anabel Hernàndez y presentada en Telemundo el 21 de febreo de 2016, la esposa del capo denunciò el trato inhumano que el ahora preso esta recibiendo desde que llegò. Expone que no importando las quejas formales ante la Comisiòn Nacional de Derechos Humanos, Joaquìn Guzmàn es despertado cada hora para un pase de lista, no se le deja dormir, no tiene privacidad ni para hacer sus necesidades y es milimètricamente vigilado por custodios de apariencia militar que hasta cuentan con canes entrenados. "Lo estan castigando por haberse fugado" remata la madre de dos de las hijas del que fuera el hombre màs buscado del mundo.


Presentaciòn en el Hangar de la PGR



 
La versiòn de la PGR





 El reingreso al Altiplano

 

El Hijo de La Tuna - Roberto Tapia

El Señor de la Montaña - Los Canelos de Durango


El Rey de la Sierra - Los Alegres del Barranco


 Fuentes: Wikipedia.com
               Los Señores del Narco - Anabel Hernández. 2010.
               The Last Narco - Malcolm Beith. 2010.
               Los Capos - Ricardo Ravelo. 2006.
               Semanario Proceso
               Semanario Zeta.
               Rolling Stone



                                                                                                                           Por Ryder Kane



















No hay comentarios.:

Publicar un comentario