jueves, 20 de agosto de 2015

La Declaración Perdida de El Chapo Guzmán





La apariencia del General Guillermo Álvarez Nahara podía hacer que lo subestimaran, pero el historial de su carrera resaltaba la gran ¨labor¨ que hizo para las fuerzas armadas mexicanas.

Para la década de 1970 era más peligroso ser guerrillero que ser traficante de drogas. Absolutamente nada tenía que oponerse a las reglas del gobierno, ni siquiera el crimen organizado; tanto el ejército, la Policía Judicial Federal (PJF), la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y la Procuraduría General de la República (PGR) cobraban impuestos a los contrabandistas cuando tenían listos sus cargamentos para ser llevados a la Unión Americana. El gobierno de Washington, por su parte, permitía el narcotráfico, ya que los soldados que regresaban de la guerra necesitaban de drogas para contrarrestar el estrés post-traumático de la lucha en tierras extranjeras, mientras que otros veteranos ya regresaban con la adicción a la mariguana o al opio. Para ese tiempo, Álvarez Nahara era coronel y pertenecía a la Policía Judicial Federal Militar. Fue Miembro de la infame ¨Brigada Blanca¨, la cual se encargó del exterminio del Movimiento Armado Revolucionario, el Frente Revolucionario Armado del Pueblo y la Brigada de Ajusticiamiento de los Pobres, entre otros grupos subversivos.

El gobierno de Carlos Salinas de Gortari exigía una cabeza por los hechos acontecidos en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara el 24 de mayo de 1993 donde murió acribillado el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. Solamente se sabía que dos grupos de narcotraficantes fueron los que liberaron la batalla campal que resonó hasta El Vaticano. Uno de los bandos correspondía a los hermanos Arellano Félix, líderes del entonces, todopoderoso Cártel de Tijuana y el otro grupo estaba bajo las órdenes de un importante lugarteniente de Amado Carrillo Fuentes, jefe del Cártel de Juárez: Joaquín Guzmán Loera El Chapo.

Era el 9 de junio de 1993. El Boeing 727 que volaba de Chiapas a Toluca tenía una preciada carga para el gobierno federal. El Chapo Guzmán había sido capturado en Guatemala. Se le localizó en El Salvador, pero las autoridades de ese país no se querían manchar las manos y menos con un asunto en donde varios políticos y militares estaban envueltos en corrupción; decidieron mejor asustarlo como a una rata.
Horas antes al vuelo, el general Jorge Carrillo Olea, quien era el coordinador general de Lucha Contra el Narcotráfico recibía a el detenido de parte de las autoridades guatemaltecas. El capo estaba amarrado de pies y manos en la parte trasera de un pick-up. Cuando Carrillo Olea recuerda ese panorama admite que le dio tristeza ver la condición en la que estaba el actual líder del Cártel de Sinaloa. Cuando ya se iba a hacer el traslado, se giraron órdenes para que Guzmán Loera fuera revisado por médicos y se le diera de comer.


Ya en pleno viaje para  ser presentado ante el Ministerio Público Federal, el general Álvarez Nahara le pidió a Carrillo Olea, quien también les acompañaban en el avión, que se moviera de lugar adyacente a el traficante originario de La Tuna para comenzar el interrogatorio. El que fuera el segundo al mando en la PGR en el penúltimo sexenio de la década de 1990 le dio permiso y así, comenzaron las confesiones.

El 24 de mayo de 1993, Joaquín Guzmán se encontraba en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, en Jalisco ya que se iba a tomar unas vacaciones en un Resort de Puerto Vallarta. De un Centaury azul bajaba El Chapo, bloqueando el paso a los demás conductores con la puerta del copiloto abierta. Otro carro quería pasarse de largo pero Guzmán le hizo una seña con su mano para que le esperara; el conductor del vehículo le correspondió con una sonrisa. Martin Moreno Valdez, el acompañante de El Chapo le advirtió abruptamente de la presencia de hombres armados en el estacionamiento del Aeropuerto.


Guzmán Loera logró evadir las ráfagas cuando se alejó del estacionamiento; también señaló que ninguno de sus hombres disparó contra algún grupo en especificó. Para ellos, era mejor huir.

José Alfredo Andrade Bojorgez, quien fuera abogado litigante con maestría en criminología, es el autor de uno de los libros que descifró la red de operación de Amado Carrillo Fuentes El Señor de los Cielos. Historia sereta del narco: Desde Navolato vengo también llegó a ser su sentencia de muerte.


En su declaración ministerial por su complicidad en el caso Posadas, Andrade Bojorgez admite que fue amigo cercano de Sergio Aguilar Hernández, representante legal del jefe del Cártel de Juárez. Carrillo Fuentes necesitaba a un abogado  poque uno de sus cuñados, Sósimo Leyva Pérez estaba preso en un cárcel de Morelia, Michoacán en 1995 y Aguilar Hernández recomendó fervientemente a el narco-autor para el delicado caso; se cuenta que tiempo atrás, en 1989 cuando Aguilar Hernández era subdelegado de la PGR en Sinaloa fue despedido y encarcelado por sus nexos con el narco, pero Andrade Bojorgez logró sacarlo y así se solidificó aun más la amistad.

De 1995 hasta la ¨muerte¨ de Amado Carrillo Fuentes, Andrade Bojorgez ya tenía relación directa con el mayor capo de México. En la cuarta hoja de la declaración ministerial del abogado de El Señor de los Cielos se hace una sorprendente revelación: había un tercer grupo de pistoleros en el tiroteo en el Aeropuerto de Guadalajara. Se trataba de sujetos con cabello corto, pantalones de mezclilla, camisas a cuadros y botas nuevas con las que se les dificultaba correr. También se puntualizaba que no eran originarios del norte del país.

De parte de los hermanos Arellano Félix, se dice que tampoco hubo disparos, pero eso no borraba las intenciones que tenían con El Chapo Guzmán, las cuales eran asesinarlo a como de lugar.
Ocho personas acompañaban a Guzmán Loera ese agitado 24 de mayo de 1993: dos de ellas murieron, cuatro fueron capturadas por la PJF días después al tiroteo y las dos sobrantes fueron sorprendidas con él en Guatemala.

La versión de la PGR en cuanto a la teoría del fuego cruzado fue cayendo por su propio peso. Las contradicciones en cuanto a la cronología de los hechos, la posición de los atacantes, los disparos directos al Grand Marquis de Posadas, los diversos testimonios, inclusive la amistad cercana del cardenal con la familia Arellano Félix y la fuerte devoción de Guzmán Loera al catolicismo daban la razón de la duda a la ¨verdad histórica¨ de Carrillo Olea y Jorge Carpizo, el tercer procurador en tiempos de Salinas.
Cuando Amado Carrillo preguntó quienes eran los verdaderos responsables de la muerte de Posadas a Javier Coello Trejo, el ex subprocurador en la Lucha contra el Narcotráfico y conocido por sus altos niveles de corrupción, contestó que era mejor no saberlo.


Un ex miembro de la PJF confió a la periodista Anabel Hernández una historia diferente a lo que el gobierno hizo creer al clero y al pueblo mexicano en mayo de 1993: ¨Al cardenal lo mandaron a matar y el encargado de esa misión era Rodolfo Aragón, el entonces jefe de la corporación policiaca nacional¨. ¨Los Arellano Félix jamás habrían matado al cardenal, ni por accidente. Lo conocían bien de cuando él estuvo adscrito en Tijuana, incluso le bautizó una hija a Ramón Arellano.
Doña Alicia Félix Zazueta –la matriarca de los Arellano Félix- era una ferviente devota de Posadas, inclusive se sabe que cuando dudó de la inocencia de sus hijos por el magnicidio, no les dirigió la palabra en mucho tiempo.
¨ ¿Por qué querría matar el gobierno federal al cardenal? Se dicen muchas teorías… Tal vez porque tenía mucha información del narcotráfico a través de los hermanos Arellano Félix, sabía demasiado¨.

Un ex titular de la SEDENA también corroboró a esta versión a uno de sus allegados, diciendo que en una reunión secreta se ajustaron detalles del operativo que le daría muerte a Posadas Ocampo. A la presunta reunión asistieron José Mario Córdoba Montoya –la mano derecha de Salinas-, Manlio Fabio Beltrones – Un reconocido miembro del PRI-, Jorge Carrillo Olea –Ex titular de la Lucha Antinarco- y Emilio Gamboa Patrón -Ex secretario de Comunicaciones y Transportes-.

Meses después de la declaración de José Andrade Bojorgez en marzo de 1999, desapareció por completo. Ya nada se supo de él. La información que poseía acerca de la más alta esfera del poder del Cártel de Juárez era tan real que se narra sobre un reclamo que hizo –la ahora fallecida- Aurora Fuentes, madre de Amada Carrillo. Los familiares y conocidos del abogado lo dan por muerto.



Joaquín Guzmán seguía con su testimonio en el Boeing 727 , de Tapachula con rumbo a Toluca, para luego ser traslado al Cefereso 1 del Estado de México, ahora conocido como El Altiplano: Se dirigió a la Ciudad de México y se refugió en una de las propiedades de su cómplice Martín Moreno Valdez. De allí se puso en contacto con un ¨comandante Gómez¨ quien le ayudó a conseguir un pasaporte falso a nombre de Jorge Ramos Pérez; cuando vino el momento propicio, llegó a San Cristóbal de la Casas, Chiapas, y se comunicó con un teniente coronel de ejército de Guatemala para que le echara la mano en aquel país.
Guzmán Loera conoció al Comándate ¨Gómez¨ atreves de Federico Ponce Rojas, jefe de Averiguaciones Previas en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, a quien conoció en una de sus visitas a Miguel Ángel Félix Gallardo El Padrino en el Reclusorio Sur de la capital mexicana. Ponce Rojas era amigo cercano del Procurador Federal Ignacio Morales Lechuga, el segundo en sexenio salinista. Para cuando Jorge Carrillo Olea entró a la PGR, El Chapo ya no necesitaba del amigo del ex-procurador; sus enlaces ya estaban bien establecidos como para ser más independiente de El Señor de los Cielos. Ponce Rojas cayó en desgracia por ser uno de los responsables de la ambigua balacera suscitada en Tlalixcoyan, Veracruz el 7 de noviembre de 1991, mejor conocida como la Masacre en el Llano de la Víbora.

Para su desgracia, todo le salió mal a El Chapo en un abrir y cerrar de ojos. No solamente el gobierno lo quería fuera de la jugada, sino también sus antiguos socios, incluyendo a su mejor amigo y mentor, Héctor Luis El Güero Palma.


Cuando fue capturado por el ejército guatemalteco, Guzmán Loera llevaba consigo 1.5 millones de dólares, los cuales estaba dispuesto a ¨obsequiar¨ al hombre que estuviera a cargo y disponible a olvidar el verdadero objetivo de esa operación. En lugar de que lo dejaran ir, fue golpeado y subyugado para luego ser extraditado -sin la necesidad de burocracia- a México.

El Chapo puso sobre su lomo varios sambenitos: se hizo responsable del atentado contra los hermanos Javier Francisco y Ramón Arellano Félix en la discoteca Christine de Puerto Vallarta en noviembre de 1992, ataque que hizo con El Güero Palma en una táctica confabulada con la PJF; la matanza de nueve personas en Iguala, Guerrero en 1992; el pago de un soborno que consistía en 500 mil dólares al comandante de la PJF en Sonora José Luis Larrazolo para que le dejara cultivar mariguana en un plantío de su propiedad; otro acto de corrupción al que se entregó un comándate de la PJF de Guadalajara a finales de  la década de 1980, Guillermo Salazar Ramos. En el momento de la declaración de El Chapo, Salazar Ramos estaba en la cima de su carrera: era muy allegado a Carrillo Olea y al jefe de la PJF a nivel nacional, Rodolfo León Aragón.

Mientras que en 1989 a Luis Donaldo Colosio Murrieta lo tildaban de traidor y le deseaban la muerte –cosa que se les cumplió 5 años después- por sopesar la victoria del primer candidato de la oposición en ganar una gubernatura, Ernesto Ruffo Appel en Baja California, los hermanos Arellano Félix empezaban a extender sus tentáculos con su círculo más cercano, empezando con su hermano, al que El Chapo identificó como ¨Roberto¨.

Ernesto Ruffo Appel

¨Se que el hermano del gobernador de Baja California Norte, que al parecer se llama Roberto Ruffo Apel (sic), es socio de una constructora propiedad de los hermanos Arellano Félix, y me consta porque así me lo dijo a mediados de 1991 Benjamín Arellano Félix(…) inclusive estaban construyendo muchas casas en Guadalajara, Jalisco, en un fraccionamiento denominado Puerta de Hierro. Incluso Benjamín me ofreció algunas casas¨
¨Hace año y medio, cuando Benjamín y yo teníamos muy buena amistad, me dijo que él tenía muy buena realción con el gobernador Ruffo Appel, inclusive Benjamín me ofreció que si quería algunas credenciales de la policía judicial de Baja California las podía conseguir con el procurador, ya que él tenía, de igual manera, buena amistad con él¨
¨Benjamín me mostró una credencial de la Judicial Estatal en la que aparece con el cargo de comandante, y me mostró un oficio de comisión dirigido al director de la Policía Judicial del estado de Sinaloa, Benjamín me dijo que llevó ese documento para que se lo sellaran y en el oficio sí parecía el sello de la Policía Judicial Estatal¨

¨Roberto¨, quien en realidad se llama Claudio, fue más unido al Procurador General de Justicia de Baja California, Juan Francisco Franco Ríos que a su hermano gobernador. Lo que mantenía su alianza era sus conexiones con los jefes del Cártel de Tijuana. Desde tiempo atrás, varios medios impresos acusaban abiertamente los vínculos de los hermanos Ruffo Appel y Franco Ríos con el crimen organizado. Y por supuesto, al gobierno de Carlos Salinas le convenía manchar todo lo que pudiera del Partido Acción Nacional (PAN), la bancada principal de la oposición, para que no ganaran ni las gubernaturas ni mucho menos la presidencia en los siguientes años.

Después del Aterrizaje y el traslado a la Ciudad de México, eran las 8 de la noche en el Penal de Almoloya. Ya una vez rapado y con el uniforme de la prisión, El Chapo rindió otra declaración, la cual se convertiría en la oficial ante el gobierno federal y la sociedad:


¨Mi nombre es Joaquín Guzmán Loera, tengo 36 años y me dicen El Chapo¨

¨Soy casado, estudie hasta el tercer año de primaria, soy originario de Culiacán, Sinaloa, soy mexicano y me dedico a la agricultura y al comercio. Soy católico y padre de cuatro hijos. Soy hijo de Emilio Guzmán Bustillos y Consuelo Loera Pérez, y tengo ingresos mensuales de casi 20 mil pesos sin entradas extras¨

Aparte de que Guzmán Loera declaró no ser parte de ningún grupo del hampa, se contradecía así mismo diciendo que le pagaba a su escolta y chofer, Antonio Mendoza Cruz, aproximadamente 10 pesos cada 30 días. En pocas palabras, según él pagaba la mitad de sus ingresos mensuales solo para mantener a sus enemigos y paranoia a raya.

¨Toda mi vida me he dicado a la agricultura. Desde que nací he vivido en Culiacán, Sinaloa, y hasta 1984 me fui a vivir a Guadalajara, Ahí viví hasta 1992, hasta que me regresé a vivir a Culiacán porque me quiso matar una familia de apellido Arellano Félix¨

Antes de ser interrogado por la agente de Ministerio Público Federal Leticia Gutiérrez, un alto emisario de gobierno detuvo en seco a Guzmán Loera. Le leyó la cartilla que consistía en una amenaza de muerte: tenía que cambiar toda la historia que le contó a Álvarez Nahara en el avión para evitar salpicar con las complicidades a los jefes de la Policía Judicial Federal y la PGR. Pero si se quería pasar de listo, lo tenían que eliminar.

 Hoja 11 de la declaraciòn de El Chapo, donde hace referencia al hermano de Ruffo Appel

Con excepción a lo que declaró sobre el gobernador de Baja California en 1993, el actual líder del Cártel de Sinaloa tuvo que tergiversar sus confesiones para mantenerse con vida, empezando con lo ocurrido en el Aeropuerto de Guadalajara:
¨Todo lo que declaré sobre la balacera en el aeropuerto fue igualito como lo presentaron en la televisión cuando lo explicó la PGR¨

Y culminando con sus relaciones en el narcotráfico y la ¨corrupción gubernamental¨:

¨ (…)No conozco a El Güero Palma, sé que vive en Culiacán, Sinaloa, pero no sé a que se dedica. (…) No tengo ninguna relación con ninguna persona de Colombia y no es verdad que me dedico al tráfico de drogas. (…) No sé que pasó con la matanza de Iguala en la que murieron nueve personas, se dice que el autor fue El Güero Palma, no lo digo yo, lo dijeron los periódicos, y me llamó mucho la atención el hecho ya que murieron muchas personas¨
¨Tampoco sé que pasó en la discoteca Christine, me enteré de lo ocurrido a través de las noticias, aunque se comenta que el autor fue Palma. Yo leo el periódico todos los días y así me enteró de todo lo que sucede¨, culminó Guzmán Loera.

En este punto de la sesión de preguntas, se iba a saber si verdaderamente el gobierno podía confiar en la palabra de un narco de segunda:

-¿Conoce al licenciado Jesús Alcalá Castellón? Le preguntaron a El Chapo.

-No.

-¿Conoce a Federico Ponce Rojas?

-No.

-¿Conoce a Luis Alberto Gómez López?

-No.

-¿Conoce a tres personas de apellido Larrazolo?

-No, pero sé que el comandante que está en Sinaloa es de apellido Larrazolo.

-¿Conoce al comandante Cristian Peralta?

-No.

-¿Conoce a Guillermo Salazar Ramos?

-No.

-¿Es accionista o propietario de empresas Galce Construcciones, Aeroabastos o Servicios Aéreos
Ejecutivos Poblanos S.A.?

-No.

-¿Conoce a las personas que responden a los nombres de Miguel, Carlos y Laura Segoviano Barbosa?

-No.

El plan de régimen del PRI funcionó a la perfección. Ningún funcionario que tuvo nexos con el Cártel de Juárez fue investigado o procesado ya que una excelente coartada se estaba fraguando tras bambalinas. La primera declaración que hizo El Chapo Guzmán al general Guillermo Álvarez Nahara en el vuelo de Tapachula a Toluca había desparecido como por arte de magia. Ni la Procuraduría General de la Republica ni la Secretaria de la Defensa Nacional (SEDENA) tiene en sus registros actuales de la existencia del enigmático grupo de documentos.

Cuando al ex coordinador de la lucha Contra el Narcotráfico, Jorge Carrillo Olea, se le cuestionó por el paradero de esos documentos, él intuye que la única copia de ese documento erradicado esta en posesión de Jorge Carpizo, el titular de la PGR en 1993.
Comenta Carrillo Olea:
¨Un día, cuando ya no era Procurador General de Justicia, Carpizo me buscó en mi casa, ya me imaginaba el motivo de la visita¨
-Oye, Jorge, que dicen que hay un oficio… -Me comentó Carpizo en la terraza de mi residencia.
-Aquí está- le respondí y se lo entregué.
¨Ahora, ¿por qué no le llegó en un principio a Carpizo? Ése es el misterio¨



 Respuestas de la SEDENA y la PGR argumentando la inexistencia del oficio. 
Anabel Hernàndez Los Señores del Narco.

En su libro publicado en 2002, El asesinato de un cardenal, Jorge Carpizo hace una breve mención del contenido del interrogatorio:
¨Los Militares intentaron hacer contacto con El Chapo en la cárcel para confirmar los datos que había proporcionado en el avión que podían significar una hecatombe. El frío de Almoloya y sus grandes muros de concreto le hicieron cambiar de opinión: terminó diciendo que un ex funcionario le leyó la cartilla y que mejor ahí lo dejaba¨
Lo único que avaló la existencia de dicho oficio fue la publicación el 8 de julio de 2002 hecha por el periodista Néstor Ojeda en la revista Milenio, en la que se observa el deteriorado oficio militar con número 1387 del general Álvarez Nahara.

El pasó del tiempo le fue dando la razón  Joaquín Guzmán. Aparte de que los hermanos Arellano Félix fueron cayendo como moscas después de la primera evasión de El Chapo el 19 de enero de 2001, Federico Ponce Rojas, el ex jefe de Averiguaciones Previas de la PGJDF se deslindó de las acusaciones hechas en 1993 esgrimiendo el segundo interrogatorio como el verdadero. Inclusive presumió que Guzmán Loera no le reconoció en un careo efectuado en el CEFERESO 1 del Estado de México, por lo que de ninguna manera se le investigo durante el mandato de Salinas ni en los posteriores.

El 19 de enero de 1994, el comandante de la PJF en Sonora, José Luis Larrazolo fue asesinado en la capital mexicana mientras que su hermano fue acribillado en Tamaulipas cuatro años después por sus vínculos con la mafia.

El contrabandista colombiano, Juan Carlos Abadía reveló que el Cártel de Cali sobornaba a Guillermo Salazar Ramos (Comandante de la PJF en Guadalajara en los 80 y ex director operativo de la misma dependencia bajo el mando de Rodolfo León Aragón) con grandes pagos en efectivo para que les dejaran traficar fluidamente. En octubre de 2000 fue detenido por su relación subterránea con los hermanos de Tijuana; en 2003 fue sentenciado a 10 años de prisión, pero en 2006 salió libre.

A 22 años del primer encuentro oficial de Joaquín Guzmán Loera con el gobierno federal, ya no es un misterio para el mundo los tratos que se han hecho por debajo de la mesa (o mejor dicho de la tierra) con el actual líder restituido del Cártel de Sinaloa, la empresa criminal más poderosa del continente americano, la cual no subsistiría sin la bendición de las fuerzas del orden que se supone, tienen que combatirlo.

Oficio militar con número 1387. El interrogatorio del general Álvarez Nahara a Joaquìn El Chapo Guzmàn,
 hecho el 9 de junio de 1993. Milenio





Fuente:
Anabel Hernàndez - Los Señores del Narco (2010), Capitulos 1, 2 y 3 titulados 
Un pobre diablo, Vida o Muerte y Pacto perverso.






Por Ryder Kane


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