miércoles, 29 de julio de 2015

La Saga de los Hermanos Flores





Corría el año 2009 cuando un auto abandonado en el desierto de Sinaloa había sido descubierto por las autoridades mexicanas. El vehículo resultó ser propiedad del padre de los amos y señores del narcomenudeo en la ciudad de Chicago, Illinois, quien había desaparecido en un viaje considerado como suicida al sur de la frontera. En el parabrisas se podía leer un mensaje: ¨Díganle a esos hijos de la chingada que se callen o les vamos a mandar su cabeza¨

Los gemelos Margarito y Pedro Flores crecieron en el barrio Pilsen de la estigmatizada ciudad de Chicago, donde en los ghettos pobres es más fácil empuñar un arma que un libro de texto, comparable con las condiciones de vida en las sierras mexicanas donde no solo se cultivan las materias primas de los enervantes, si no también a los grandes capos del narcotráfico.

Envueltos en un ambiente lúgubre donde el crimen impera, los Flores decidieron unirse esporádicamente a pandillas de latinos, las cuales se capitalizan especialmente con el narcomenudeo. Para el año 2001, los hermanos ya estaban en la gerencia de su propia célula criminal.




 Margarito Flores


 Pedro Flores

El 19 de enero del primer año del milenio, Joaquín Guzmán Loera El Chapo había pagado el precio de su liberación; conocía de los planes de los estadounidenses para extraditarlo por delitos relacionados al tráfico de drogas. Años atrás, en Puente Grande, Jalisco, dos agentes de la Agencia Antinarcoticos de los Estados Unidos (DEA) trataban de disuadirlo para que soltara algo de información contra los hermanos Arellano Félix, quienes ya estaban siendo un problema en el país vecino, pero El Chapo quería un trato: En un caso de que fuera extraditado, solo estaría 5 años en prisión. Los agentes le dieron un rotundo ¨No¨ en cuanto a su petición, pero le prometieron benevolencia si cooperaba.


Para el gobierno de Vicente Fox, era más fácil dejar ir a El Chapo, que se encargara de los Hermanos del Cártel de Tijuana y la unificación de los capos mexicanos a que ellos y los gringos hicieran el trabajo que les correspondían: neutralizar o erradicar a los líderes del crimen organizado que operaban en ambos lados de la frontera. A los meses de su primera ¨evasión¨, Guzmán Loera entabló contacto a diestra y siniestra para reivindicar a la organización del Pacifico. Algunos de sus emisarios pudieron tener trato de negocios con los hermanos Margarito y Pedro Flores en los Estados Unidos.




Investigaciones de las autoridades de Chicago dictan que la red de tráfico de estupefacientes perteneciente a los hermanos Flores fue la más grande en la historia de la ciudad. Su territorio se extendía en las ciudades de Milwaukee, Detroit, Cincinnati, Columbus, Los Ángeles, Nueva York, Filadelfia y Washington, inclusive en Vancouver, Canadá.

La buena noticia para los hermanos Flores era que ganaban mucho dinero, más que suficiente como para mantenerse a ellos y a sus familiares como reyes, pero la mala noticia era que ganaban mucho dinero, llegando al punto en el que ya no podía esconderlo tan fácilmente. Empezaron a guardar las grandes cantidades de efectivo en casas de familiares, amigos, parejas sentimentales y prestanombres. El máximo problema era la justificación de sus recursos, así que optaron por el lavado de dinero: abrieron una peluquería llamada Millenium Cuts y un restaurante de comida mexicana de nombre Mama´s Kitchen.

Las acusaciones de los Fiscales federales apuntaban directamente a los hermanos Flores, quienes tomaron la decisión de huir a México y estar bajo el resguardo de su máximo proveedor de mariguana y cocaína, el temido Chapo Guzmán.
En mayo de 2005, Margarito y Pedro Flores tuvieron que encarar a su jefe en las montañas de Sinaloa para poder estar de acuerdo en cuanto al trasiego de las drogas en territorio yankee.

Joaquìn Guzmàn El Chapo e Ismael Zambada El Mayo

Marcos Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, quien era uno de los más notorios líderes del Cártel de Sinaloa y primo lejano de Joaquín Guzmán estaba furioso con él por la noticia que salía de la Ciudad de México a principios de 2008: su joven hermano Alfredo El Mochomo había sido capturado con la guardia baja en Culiacán. La traición era obvia.

La facción de los Beltrán Leyva y el Clan de los Guzmán y Zambada se declararon la guerra. Los acuerdos y condiciones que se habían discutido en diversas reuniones efectuadas en Morelos, el Estado de México, Coahuila y Tamaulipas con los altos jefes de los principales cárteles eran nulas con la oleada de sangre que se dejó venir sobre todo el país. Los hermanos Flores quedaron en la posición de los hijos de un divorcio: no sabían a que lado pegarse, básicamente por las amenazas de muerte que recayeron sobre ellos en caso de que aceptaran hacer negocios con ¨el otro¨.
Sin embargo, a la vista de los gemelos, había una tercera opción: Tener contacto directo con la DEA y convertirse en testigos protegidos de la ley norteamericana.


 Documento federal que avala la cooperaciòn de Pedro Flores como "Fuente"

El primer acercamiento lo hizo el abogado de los Flores, llegando a una junta premeditada para el 6 de agosto de 2008 en Guadalajara, Jalisco, con el agente Matthew McCarthy. Otra reunión fue celebrada 3 meses después para ajustar detalles de lo que deberían hacer.

La nueva misión de los hermanos Flores no era muy distinta a su labor antes del acercamiento con las autoridades. Su imperio tenía que permanecer bajo el respaldo de Joaquín Guzmán, ya que resultaba como el vencedor de la guerra que él mismo había iniciado. Tenían que poner como pretexto la baja calidad en la heroína para reunirse una vez más con el capo de La Tuna, y así poder recabar información incriminatoria contra los altos mandos de la poderosa Federación.

Margarito Flores aceptó la mortal encomienda y, tiempo después, se adentró en los territorios del triangulo dorado (El nexo geográfico entre Sinaloa, Durango y Chihuahua) solo que estaba vez, en lugar de llevar solo un crucifijo en su pecho, también llevaba un wire o micrófono.


 

Mario Ismael Zambada García El Mayo se escuchaba airado en la grabación:
-Este gobierno esta dejando a los gringos hacer lo que les da la gana

Mientras que El Chapo Guzmán respaldaba la posición de su compadre:
-Nos están chingando por todas partes

Varios de los métodos de tráfico de drogas quedaron al descubierto cuando las grabaciones se utilizaron como evidencias contra miembros del Cártel del Pacifico en las cortes de Estados Unidos. En cada transacción, se llega a negociar hasta con 12 000 kilos de cocaína por viaje. Lanchas rápidas, Barcos pesqueros, contenedores marítimos, camiones de remolque, submarinos y aviones Boeings 747 sin asientos fueron y siguen siendo los medios de transporte más utilizados por la gente de El Chapo Guzmán para que la mercancía maldita llegue a su destino, principalmente en bodegas ocultas en las principales ciudades de la nación más poderosa del planeta.

Boeing 747. Medio de transporte que utiliza el Càrtel de Sinaloa para el trasiego de drogas

Vicente Zambada Niebla, hijo de El Mayo revelaba un plan perverso a Margarito Flores:
-Gemelo, tú conoces gente que regresa de la guerra. Encuentra alguien que te pueda dar armas de gran alcance, mierda gringa… no porquerías. Quiero volar algunos edificios. Tenemos muchas granadas, muchas armas calibre .50, ya estamos cansados de los cuernos de chivo (AK-47).

 Los planes de los Zambada para atentar contra un edificio gubernamental o, en este caso, un avión donde viajara un importante elemento del gabinete del entonces presidente Felipe Calderón se hizo un proyecto en marcha cuando fue capturado en octubre de 2008 Jesús Reynaldo Zambada El Rey, jefe de plaza de la Ciudad de México al servicio de su hermano El Mayo.
Mario Ismael Zambada sintió un apuñalada en la espalda cuando supo de la detención y exigió fervientemente la liberación de su hermano con llamadas amenazantes a Los Pinos. La oficina presidencial le negó su petición por la presión que ejercían los estadounidenses en cuanto a la extradición de El Rey. Para El Mayo Zambada, un pacto era un pacto y según él, ya había dado su pago por la plaza a Juan Camilo Mouriño, el entonces secretario de Gobernación.

La hora de la retribución llegó cuando el 4 de noviembre de 2008, el jet privado de Juan Camilo Mouriño cayó en picada en la Ciudad de México producto de una posible explosión provocada por una bomba C-4, finalmente estrellándose y arrasando con todo a su paso. Antes del despegue, informantes de la inteligencia militar revelaron conductas anómalas dentro del aeropuerto de San Luis Potosí, donde el secretario de Gobernación se encontraba firmando un convenio de colaboración junto a otros funcionarios federales entre los cuales se encontraban José Luis Santiago Vasconcelos, titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).



                                                4 de noviembre de 2008. Ajuste de Cuentas

A casi un mes del magnicidio, el 30 de noviembre, agentes de la DEA mandaron un mensaje de emergencia a los hermanos Flores: tenían que huir de México lo antes posible. En un lapso de dos horas, los gemelos fueron apoyados por federales estadounidenses para que pudieran abordar un avión con rumbo a Chicago, su antiguo feudo.
Con todo esto ocurriendo en México ante los ojos del mundo entero, los hermanos Flores sabían hasta que grado llegaban los líderes del Cártel de Sinaloa en caso de descubrir a un ¨Judas¨ en la estructura de la organización.

Desde finales de 2008, aproximadamente, los hermanos Pedro y Margarito quedaron bajo custodia de las autoridades de los Estados Unidos; la primera fase del trato había culminado.


 Vicente Zambada Niebla El Vicentillo

El 18 de marzo de 2009, sería capturado por el ejército mexicano Vicente Zambada Niebla, junto a varios colaboradores en la ciudad de México. No hacía ni doce horas que el apodado Vicentillo se había reunido con agentes de la DEA para hacer el intento de convertirse en testigo protegido, igual que los hermanos Flores un año antes. Manuel Castanon y David Herrod, agentes encubiertos de la agencia norteamericana no le prometieron nada al hijo de El Mayo Zambada, ya que por órdenes del jefe regional en el Distrito Federal, David Gaddis se filtró a la prensa bitácoras de las reuniones de agentes de la ley con jefes del crimen organizado, principalmente en la capital mexicana. Además, la junta improvisada no tenía validez ante ningún fiscal o juez de las cortes federales de la Unión Americana. A El Vicentillo no le importó el rechazó oficial, él solo quería demostrar disposición.
La reunión terminó alrededor de la media noche; del hotel Sheraton salía el joven capo del Cártel de Sinaloa que fuera extraditado un año después a los Estados Unidos.

Rubén Castillo, el juez que tuvo la tarea de arbitrar el caso de los hermanos Flores y de Vicente Zambada no tuvo de otra más que olvidarse de la aplicación de la mano de hierro sobre los tres narcotraficantes. En el caso de Vicente las complicaciones fueron abundantes por el simple hecho de que en México no se llegó al un trato predeterminado. La defensa quiso esgrimir un pacto de inmunidad efectuado con agentes de la DEA, pero el juez Castillo negó la existencia de tal acuerdo después de escudriñar varios documentos clasificados en los que se narran las participaciones de los agentes diplomáticos en actos de alcahuetería a cambio de información incriminatoria. El abogado de El Vicentillo tuvo que hace cambiar de opinión a su cliente para que no dijera nada en cuanto a las operaciones ilícitas de la organización de su padre hasta que tuviera algo concreto de parte de los estadounidenses.



 Metro Correctional Center de Chicago. La celda de El Vicentillo estaba parte alta del edificio

El Vicentillo estuvo preso en el Centro Correcional de Chicago pero  fue traslado a una Prisiòn Federal en Milan, Michigan, especificamente en lugar que estuviera alejado de la azotea del edificio por orden del juez Castillo. En los párrafos se pueden leer que Zambada Niebla  teme por su vida; dice que es muy fácil atentar contra él por la acción de francotiradores enviados de parte de sus antiguos socios del Cártel de Sinaloa. La defensa argumenta que él vive en un constante hostigamiento y paranoia mientras cumple su condena. Los documentos de queja que llegaron a los tribunales de Chicago dictan que el hijo de El Mayo Zambada ni siquiera puede hacer ejercicio de una manera libre, ya que permanece la mayoría del tiempo en una celda extremadamente reducida; pidió también la regularización de las cartas enviadas a sus familiares, el permiso para la extension de su tiempo de llamadas telefonicas y una agenda ùtil para su corte de cabello.
 Rubén Castillo supo como doblegar la humanidad del acusado. Hizo que rápidamente Vicente Zambada Niebla dijera la ejecución de la logística en cuanto al trasiego de drogas ante los jurados, abogados y fiscales norteamericanos. Así, el narcojunior pudo hallar gracia delante de los ojos del tribunal que lo querían hacer pagar cadena perpetua en la cárcel de un país desconocido para él. Solo estará 10 años en cautiverio.

 Federal Correctional Institute, Milan, Michigan. Residencia actual de El Vicentillo Zambada

Con los hermanos Flores, el caso fue algo distinto, pero al final, también alcanzaron piedad. Resguardados en una prisión secreta por las amenazas de muerte que llegaron desde el Triangulo Dorado, Margarito y Pedro Flores comparecieron ante el juzgado para dar sus propios testimonios.

 Margarito y Pedro Flores comparecen ante el juez Castillo

Casi como una predicción, Pedro Flores dijo ante el juez Castillo lo siguiente:
-Yo sabía que una vez que las personas de las que estoy hablando ahora se enteraran  de que estaba cooperando, tratarían de matarme a mí a mi familia.

A pesar de que le advirtieron a su progenitor, el señor Margarito Flores padre, de no intentar ir a consolidar las cosas con Joaquín Guzmán, a los gemelos solamente se les pudo dar razón del paradero del auto donde èl viajaba; se encontraba en medio del desierto con un mensaje que quitaba el aliento y esperanza de volver a ver a su padre nuevamente.

En medio de elogios de parte de los agentes federales que escucharon su testimonio al paso de los años, en enero de 2014 el juez Rubén Castillo amonestó a los hermanos Flores durante una sesión de juicio por no haber aplicado sus habilidades de liderazgo en actividades licitas. ¨Ustedes serán muchas cosas, pero no son estúpidos¨ dijo el juez de ascendencia latinoamericana a los ex narcotraficantes y señaló la tristeza que lo embarga por el gran aumento en la venta de droga a través de toda la ciudad. Inclusive, ya se sabe que la DEA y la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC por su sìglas en inglès) tiene identificados a los sucesores de los hermanos: se trata de Vìctor Manuel Fèlix Beltràn, Lic Vic, y Alfonso Limòn Sànchez, El Chubas, actualmente profugos y presumiblemente en Mèxico.
La sentencia para los gemelos Flores se estableció en solamente 14 años de condena, de los cuales ya habían cumplido 6 durante el proceso de esclarecimiento de los hechos ocurridos en México y Estados Unidos durante 2001 y 2008.

Para Julio de 2015 todo parecía ir viento en popa: los hermanos de Chicago estaban complacidos con el pacto realizado en el tribunal, y para su suerte, Joaquín Guzmán Loera había sido capturado por agentes estadounidenses en México un año atrás. Aunque una noticia revelada el 12 de julio les cayó como balde de agua fría. El legendario señor de la drogas mexicano escapó de la prisión por segunda vez. Mientras que para la Comisión de Crimen en Chicago, El Chapo Guzmán se reivindicó como el Public Enemy Number 1, el calvario para los hermanos Flores aun no acaba, ni siquiera estando resguardados tras las rejas.




Fuentes: Semanario Proceso
              Chicago Tribune
              La DEA en Mèxico - J. Jesùs Esquivel. 2013
              El Chapo: Entrega y Traiciòn. Josè Reveles. 2014
              Borderlandbeat.com



Por Ryder Kane

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