sábado, 26 de abril de 2014

Jim Jones: Perfil de un Genocida



 Cuídense de los mentirosos. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces.
                                                                                                                               Mateo 7:15 


James Jones nació el 13 de mayo de 1931 en una comunidad rural del condado de Randolph, Indiana, Estados Unidos, muy cerca de la frontera con Ohio.
Desde chico, se mantenía cerca de la comunidad religiosa de la sociedad y le gustaba indagar sobre la vida de Karl Max, Mahatma Gandhi, Adolfo Hitler, entre otros personajes de la polìtica global. Logró hacerse paso entre los grandes líderes de las iglesias pentecostales de la ciudad; años después de intenso estudio bíblico y teológico, conformó su propia congregación a la que se todos refirieron como ¨El Templo del Pueblo¨.




Jones era un pastor muy liberal y con inclinaciones comunistas: rechazaba rotundamente el patriotismo hacia Estados Unidos, el racismo era algo intolerable en su grupo de fieles seguidores e inducìa el pensamiento anti-imperialista en sus sermones.



  La Familia del Arcoíris

Marceline Baldwin

Estuvo casado con Marceline Baldwin, con la cual solo tuvo un hijo pero adoptó 3 más: uno de raza negra y 2 niños de rasgos asiáticos. Su familia fue rápidamente denominada como ¨La Familia del Arcoíris¨.

La etnia de blancos en el Templo del Pueblo hablaba con desagrado con el reverendo Jones, la razón era la aceptación de los afroamericanos en la congregación. Jones hacía caso omiso a los inconformes; seguía impartiendo la palabra y los milagros, pero en poco tiempo se descubrirían las verdaderas intenciones de Jones en cuanto al destino de su grupo religioso.



Ukiah

 Con los pocos reclutas de la fe, con los cuales contaba el Pastor Jones, emigraron en caravanas hacia el pequeño y virgen poblado de Ukiah, al norte de San Francisco en California, ya que el estado conservador y racista de Indiana no dejaba invitar a demás feligreses a los intereses de Jones.
Los hermanos del Templo del Pueblo se hicieron notar en California de 1971 en adelante: la iglesia ya contaba con más de 1000 miembros activos. Jones lograba convencer a montones de gente para que vendieran todas sus posesiones materiales y las ¨donaran¨ a la comunidad fructífera de  Ukiah, bajo el pretexto de las enseñanzas de Jesús narradas en Lucas 12:33 ¨Vendan sus posesiones y den limosnas; háganse bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón ni la polilla destruye¨. A  cambio  de esto, se les ofrecía asilo y trabajo en el poblado que apenas estaba floreciendo con el ardo labor de los esclavos de la fe al servicio del poderoso y manipulador reverendo.
  
Todos en la comunidad de Ukiah tenían una labor específica; los servicios públicos estaban activos, como guardias, doctores, cocineros, transporte, defensores legales, prensa, etc. El nivel de explotación eran tan abierto que los feligreses se sentían culpables por dormir unas cuantas horas para descansar: hubo miembros de la prensa que duraban hasta 6 días sin dormir solo para cumplir sus forzadas encomiendas. 
Para convencer a la gente escéptica, Jim Jones fingía hacer milagros y prodigios durante sus servicios religiosos: en un servicio, él le dio la orden de levantarse a una anciana en silla de ruedas, en seguida la mujer dio unos cuantos pasos nerviosos y al  cabo de unos minutos, empezó a correr, como que si nunca hubiera estado lisiada, pero al poco tiempo, Neva Hargrave, ex-feligrés  de la congregación se dio cuenta de que la supuesta mujer discapacitada era una de la secretarias de Jones de las cuales ella miraba a diario caminar en las oficinas de la comunidad.

 
¨Si ustedes me ven como su hijo, yo seré su hijo, si ustedes me ven como su padre, yo seré su padre, si ustedes me ven como su dios yo seré su dios¨ fue una de las frases que marcó Jones para con su iglesia.


 J. Jones trató de poner a prueba a su congregación para saber su grado de devoción: En la iglesia de California, durante uno de sus servicios, mandó a servir ponche a todos los miembros, incluyendo niños y mujeres encinta, después del regocijo por las bebidas que se les había ofrecido, la comunidad se volvió a congregar para oír a Jones por el micrófono pero sus palabras en lugar de dar esperanza y edificación espiritual, dejó con los pelos de punta a todos. Las bebidas que acaban de ingerir contenían veneno. La cruenta algarabía resonó en el templo, aunque después de un rato, Jones desmintió lo que anteriormente había dicho y lo respaldo como una prueba de fe para probar a sus seguidores.



Persuasiòn Eclesiástica

Con los recientes magnicidios de la década de los sesenta y setenta: Malcolm X, Martin Luther King, John F. y Robert Kennedy, la sociedad estadounidense se mantenía en un ambiente de anarquía y falta de esperanza ante las autoridades, pero el mensaje de J. Jones para San Francisco y la nación era como una brisa fría en el árido verano.

En la década de 1970, bajo la presión a la que Jones estaba sometido por el liderazgo, el fanatismo religioso y político, llegó a consumir drogas, tenía un riñón atrofiado y se volvió más paranoico.

Jones recibía cartas de amor de una de las planeadoras de la comisión. En una reunión, uno de los subordinados de Jones cuestionó a la mujer por sus acciones, mientras que otro la incitó a quitarse la ropa ante Jones para demostrar lo que ella tenía que ofrecerle. Cuando esta se quitó la ropa, muchos miembros varones presentes en la reunión empezaron a examinarla de una manera lujuriosa, inclusive Jones, mientras que la chica mantenía un estado vergonzosamente hermético. 
Durante una de las travesías de verano en los camiones que los transportaban por el país a los reclutadores y nuevos miembros del Templo del Pueblo,  Deborah Layton mantuvo relaciones sexuales con Jones mientras este se encontraba ebrio; el voto de celibato y la abstención al adulterio de parte de Jones era descaradamente inexistente.



Las Entrañas de la Bestia


Durante el apogeo político de J. Jones en San Francisco y su posible posicionamiento como cabeza del departamento de autoridad de vivienda sì se elegía a un candidato conservador para la alcaldía como George Moscone para el 8 de enero de 1976, el misterio que encerraban las puertas del Templo del Pueblo embargó la curiosidad de la prensa; al cabo de unos meses Marshall Kilduff y Phil Tracy de The San Francisco Chronicle empezaron una investigación a fondo con desertores de la secta para una serie de artículos que comprometían de manera escandalosa al líder religioso.




Jonestown: Ovejas al matadero

Después de años de meditarlo, Jones decidió poner su plan en marcha: migrar junto con su congregación al país  de Guyana, en Sudamérica, tratando de alejar a sus seguidores del racismo, opresión y capitalismo fascista del que culpaba a los Estados Unidos; 300 millas dentro de la jungla se fundó el poblado religioso de Jonestown.
De 1977 en adelante, J. Jones ordenó el éxodo de sus seguidores a Guyana para proseguir con su proyecto de colonización de Jonestown.

En los últimos años de impartición de la retorcida doctrina, los creyentes de Jonestown eran felices de vivir en Guyana, pero cuando el Pastor llegaba, el regocijo se atenuaba de una manera considerable por su actitud hostil. No había manera de comunicarse con el exterior; no había radio, ni televisión, la única manera de actualizarse era escuchar al reverendo Jones hablar por los altos parlantes de la comunidad durante varias horas al día, inclusive si a este se le antojaba hablar en medio de la noche. 


Un hombre anciano se dio a la tarea de hablar con Jones para pedirle que lo ayudara a regresar de nueva cuenta a los Estados Unidos para poder reunirse de nueva cuenta con su familia, Jones le preguntó varias veces si realmente quería irse, el hombre respondía que si, a lo que el reverendo respondió que lo que èl decía iba contra sus convicciones y era una blasfemia. Preguntò de nuevo si realmente se quería ir, y el hombre con temor respondió que ya no. El Pastor articuló con sus labios una oración que solamente un cruel dictador podría decir: Confórmate, cierra la boca y lárgate de mi vista.

Congresista Leo Ryan

Ante las diversas quejas de los familiares de los miembros del Templo del Pueblo en los Estados Unidos, el congresista Leo Ryan decidió viajar a Guyana para hacerse cargo personalmente de la situación, pero contrario a lo que esperaba ver, el 17 de noviembre de 1978, el congresista fue recibido de una manera gentil y asombrosa por lo que la gente de la secta había logrado con la comunidad en medio de la selva de Guyana. La mayor sospecha se confirmó al momento de que los asistentes del congresista se dieron cuenta de que durante el servicio de bienvenida, algunos reporteros que acompañaron al político, recibían notas secretas de algunos feligreses pidiendo, de una manera desesperada, la ayuda para poder salir de allí.

El 18 de noviembre de 1978, antes de partir, varios reporteros empezaron a preguntarle  de forma directa a la gente si de verdad querían irse, de una manera abrupta, la mayoría de la gente respondió que era feliz y que no se quería ir, muy pocos tuvieron valor de decir que sì querían abandonar a la secta. J. Jones fue cuestionado por las notas secretas del que les fueron entregadas a los reporteros el día anterior, a lo que él respondió que quien deseaba irse, era libre de hacerlo.

Después, varias personas empezaron a manifestar su rechazo a la comunidad y el deseo de regresar a su país. Jones les preguntaba el porqué de su decisión, si allí estaba toda su vida e inclusive su familia. En el pabellón, un hombre llorando y temblando se aproxima al congresista cuando este hablaba con Jones, saca un cuchillo y trata de apuñalarlo, los elementos de seguridad intervienen en el atentado, causando la pronta movilización del cuerpo de seguridad del político. 
Al volver a la pista de aterrizaje, el congresista, sus asistentes y el nuevo grupo de desertores se congregan alrededor del avión para poder abordarlo; tres hombres con armas descienden de un camión Pick-up y por su actitud indiferente empiezan a buscar a alguien, sutilmente vuelven al camión, pero esta vez, los tres hombres abren fuego contra los visitantes y renegados; la gente huye hacia el lado opuesto del avión y se cubren de las ráfagas, entre ellos se hallaba el congresista Leo Ryan. El representante del gobierno de los Estados Unidos resultò muerto junto con 4 personas más.



Valle de sombra y de muerte

De vuelta en Jonestown, la gente lloraba y gemía en el ultimo culto que se celebraría en el poblado religioso.
Jones discutía con una mujer que le reprochaba su derecho a vivir mientras que él decía que ella vivía solamente por su gracia, de pronto varios hombres armados acorralaron a los sobrevivientes de la balacera y a los demás miembros; Jones desciende del pulpito, se dirige a la gente diciendo que mueran con dignidad y no como cobardes. Como penúltima voluntad, obligaba a las madres a entregar a sus hijos y bebes para ser envenenados con Cianuro frente a sus ojos. Mientras que varios niños expulsaban espuma por la boca y agonizaban, el mismo proceso de intoxicaciòn seguía para los adultos. 


Aproximadamente 8 personas en Jonestown sobrevivieron cuando decidieron correr por sus vidas a la mitad de la jungla de Guyana, 3 hijos le sobrevivieron al Pastor genocida.

Jim Jones murió en un mar de 909 cadáveres el 18 de noviembre de 1978 con un impacto de bala en la cabeza èl mismo se provocò.





Fuentes:
              Wikipedia.com
               Jonestown: The life and death of People´s Temple (Documental) - Firelight Media

                                                                                                                 



                                                                                                          by Ryder Kane


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