domingo, 23 de marzo de 2014

23/03/94


1994 fue un año política y socialmente violento para México, ya que el entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari, quería ofrecer paz y seguridad con sus proyectos para su último año de gobierno: Su campaña ¨Solidaridad¨, la cual solo buscaba la aprobación y el apoyo de los ciudadanos para con el régimen priísta y garantizar el voto en las siguientes elecciones; El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que conceptualizaba la facilidad y diplomacia en temas de comercio entre Canadá, Estados Unidos y México; y la seguridad de su sucesión en la comandancia suprema, apuntando ya al ex secretario de Desarrollo Social, y otrora candidato a la presidencia Luis Donaldo Colosio Murrieta.



La razón de la desaparición del orden en el país se dio a cabo en los primeros días de 1994: Un grupo indígena se levantó en armas demandando igualdad y cese a la marginación en los pueblos remotos del estado de Chiapas, denominándose el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La habilidad de liderazgo de Carlos Salinas quedaba en ridículo ante el mundo cuando periódicos internacionales apuntaban a una posible revolución en la nación azteca. Aun así, Salinas no tiró la toalla y siguió exponiendo a su nación como pacifica y próspera en las reuniones de mandatarios de diferentes países del planeta.

Subcomandante Marcos. Líder y vocero del EZLN

 El penúltimo presidente del siglo pasado supo que el repliego de las fuerzas armadas en el estado de Chiapas no le dejaría una buena imagen y sería estigmatizado por la marginación de la comunidad natural del país, así que envió a Manuel Camacho Solís, quien era el Secretario de Relaciones Exteriores y ahora el Comisionado de la Paz, a hablar y proponer  un seudo-tratado de paz con los Zapatistas. Un año antes en 1993, Manuel Camacho era una opción para ser candidato del PRI, pero en su lugar fue escogido Luis Donaldo Colosio, por lo que demostró su descontento (o berrinche) y negó una felicitación pública al candidato oficial. Tal vez, la esperanza de Camacho podría resucitar con su intervención y éxito ante las 
negociaciones con los rebeldes indígenas, pero aunque llegó como un líder victorioso a la Ciudad de México, ni Carlos Salinas o el partido lo designarían como suplente en cargo del nuevo presidente de la república.

 
Manuel Camacho (Segundo de derecha a izquiera) entablando dialogo con  Zapatistas.

Durante las giras proselitistas de los candidatos de diferentes partidos, de los que se disputaban el PAN (Diego Fernández), PRD (Cuauhtémoc Cárdenas)  y el PRI (Luis Donaldo Colosio), este último no llenaba los intereses y requerimientos de los votantes, haciéndolo caminar por la cuerda floja y con la ventajosa posibilidad de que hubiera otro fraude electoral como en 1988 por parte de su padre político, el señor Presidente.

Luis Donaldo Colosio y Carlos Salinas de Gortari.

Un par de años antes, Luis Donaldo Colosio ganó la confianza y el respeto de Carlos Salinas, convirtiéndose en el discípulo e hijo político del mandatario, no como su mano derecha, sino como el heredero al trono. Pero llegó a llamar la atención de los simpatizantes del partido y de la oposición por sus contundentes críticas en sus discursos al autoritarismo antidemocrático que exponía el PRI desde su auge en la decada de 1940 hasta 1990 por medio de sus acciones represivas y demagogia. El más famoso fue el discurso en el Monumento a la Revolución, el 6 de Marzo de 1994, 17 días antes de su muerte. La prensa mexicana lo consideró como un deslinde o una propuesta de independencia del partido dominante del gobierno, rompiendo cualquier intervención del presidente en las elecciones presidenciales en agosto de ese año.

La propuesta y afirmación de la visita oficial del licenciado Colosio al barrio de Lomas Taurinas en la ciudad de Tijuana, Baja California se hizo en la Asamblea General de PRI, el 7 de Marzo de 1994, ya que esta era en su mayoría de su población simpatizantes del partido, además de que estaba cerca del Aeropuerto y representaba a los demandantes de las necesidades básicas en cualquier otra colonia en la ciudad, más que nada por las fuertes lluvias que la inundaron en meses pasados.

A las 4 de la tarde (Tiempo del Pacífico), Colosio arribó a la ciudad en el Aeropuerto Internacional ¨Abelardo L. Rodríguez¨, venía de su campaña concluida en La Paz, Baja California Sur. Acompañado de de su minúsculo equipo local de seguridad del Estado Mayor Presidencial, el cual estaba encabezado por el general brigadier Domiro Roberto García Reyes, y su comité  llegaron a Lomas Taurinas 30 minutos después.



La llegada a Lomas Taurinas fue sorpresiva, por la razón de que se concentró más gente de la que se esperaba, las cuales eran aproximadamente más de 3500 personas, que solo llegaron a apoyar a su candidato de preferencia; algunos otros individuos independientes de cualquier partido de la oposición, y que luego se supo, eran estudiantes de la Universidad Tecnológica de Tijuana,  expusieron pancartas en las que se quejaban del gobierno unipartidista, pero con  ninguno de ellos se tuvo la necesidad de abrir una investigación por presunta complicidad por lo que estaba a punto de acontecer.

Pasado el tiempo de las oratorias, en el templete improvisado se subió el licenciado Colosio y pronunció su breve discurso, elogiando el trabajo duro de los priístas y ciudadanos tijuanenses y proclamando la seguridad de la victoria en las elecciones federales que se acercaban.

 Terminado ya el acto, unos pocos minutos pasados de las 5 de la tarde en Tijuana, la algarabía y los apretones de mano se concentraron alrededor del candidato y, mientras este bajaba de la parte trasera de la camioneta Pick-up, su equipo de seguridad hacía una valla para garantizar su protección. A unos cuantos metros del templete, se ya encontraban alrededor del candidato:




 —A la derecha  
Mario Aburto Martínez (1)

—Hacia el frente y a la derecha 
Federico Antonio Reynaldos del Pozo (2)

—A la izquierda 
 Héctor Javier Hernández Thomassiny (3)

—Atrás 
Domiro García Reyes, apoyando su mano
Izquierda sobre la espalda del candidato (4)

—A la izquierda de Mario Aburto Martínez 
Sara Ruth Martínez (5)
                                              
—Atrás y a la izquierda de Luis Donaldo Colosio Murrieta 
Othón Cortés Vázquez (6)

—Atrás y a la izquierda de Héctor Javier Hernández Thomassiny
Jorge Romero Romero (7)

—Adelante y a la izquierda de Héctor Javier Hernández Thomassiny
 Nayely Torres Martínez (8)
—A la izquierda de Jorge Romero Romero               
Fernando de la Sota (9)
—Atrás de Mario Aburto Martínez 
Tranquilino Sánchez (10)     


Aproximadamente a las 17 horas con 12 minutos, dos agentes de la Policía Judicial Federal, que luego se identificaron como Gerardo Millán Leal y Marco Antonio Jácome Saldaña, grabaron desde el techo de una casa las únicas imágenes y audio que enfocan directamente al atentado: Luis Donaldo Colosio recibió un impacto de bala en la cabeza y, según los peritajes, otra herida le fue hallada en el abdomen 3 segundos después de realizar la primera detonación.




En la escena del crimen le fue proporcionado auxilio al licenciado Colosio; parte de su grupo de seguridad lo cargaba a la camioneta Blazer en la que llegó al encuentro político pero que ahora se utilizaría para el traslado a una sala de urgencias. A medio kilometro más adelante, fue cambiado el transporte por una ambulancia, en la cual, lo llevaron al Hospital General de Tijuana para su pronta atención; el recorrido se resumió entre 8 y 10 minutos.


 
1 segundo antes del atentado.







Ubicación de la herida en el abdomen.


Camioneta Blazer en donde se transportaba al candidato mortalmente herido.


Mientras una parte de la multitud se enfocaba en brindarle ayuda al candidato herido, otra parte de la multitud quería linchar al hombre que accionó el Revolver Taurus Calibre .38 Special. Se trataba de un empleado de fabrica de 23 años: Mario Aburto Martínez. Varios elementos que no se identificaron y que después se vio que eran agentes del Estado Mayor Prescidencial, se llevaron a Aburto en un vehículo no oficial a las oficinas de la Procuraduría General de la República en Tijuana para llevar a cabo la investigación y su interrogatorio.

 
Sujeto arrestado en Lomas Taurinas y sujeto presentado ante los medios de comunicación.






A los 47 minutos pasados de las 8 en punto, Liébano Sáenz, vocero de la campaña, proclama a los medios de comunicación el deceso de Luis Donaldo Colosio y una hora más tarde se practica la autopsia al cuerpo determinando de una manera pericial la causa de muerte: Herida por proyectil
de arma de fuego, perforante de cráneo.

Foto de la necropsia del cadaver de Luis Donaldo Colosio.









 La posición de Carlos Salinas en ese momento crucial estaba en jaque, ya que su país estaba atravesando una crisis social, y ahora su sucesor estaba muerto; habría que designar a otra persona para el cargo de candidato del PRI, quien finalmente fue Ernesto Zedillo Ponce de Leòn, coordinador de la campaña de Colosio y que meses después logró llegar a la presidencia de México; aun se tenía que esclarecer el magnicidio.

 
Enesto Zedillo tomando la presidencia

El último informe que se hizo público en el año 2000 presentó a Mario Aburto Martínez como único autor material e intelectual del asesinato de Luis Donaldo Colosio, pero ya pasados 6 años del mandato de Salinas, el encarcelamiento y condena de Aburto en El Penal Almoloya de Juárez, y la entrante administración Panista, el pueblo mexicano no aceptó del todo esta teoría para dar el cierre definitivo al caso. 


La opinión popular siempre apunta a Carlos Salinas como único autor intelectual del asesinato de Luis Donaldo Colosio y que Mario Aburto fue chantajeado con la muerte de sus familiares si revelaba a los numerosos implicados; bajo el temor a las represalias tuvo que ser el chivo expiatorio para encubrir a los verdaderos asesinos. La razón por la que Carlos Salinas fue el villano de 1994 fue el descontento por el discurso de Colosio en el Monumento a la Revolución, pero como ya se repitió antes, el candidato ya había criticado al gobierno salinista en discursos pasados, además, Colosio cedió una copia de su discurso del 6 de Marzo al entonces presidente antes de la celebración del LXV aniversario del PRI en la Ciudad de México.

 
Ataud de Luis Donaldo Colosio después del funeral.

Otra posible teoría involucra al narcotráfico como capitalista de la campaña colosista; el magnicidio solamente fue por un ajuste de cuentas, ya que Colosio salió en desacuerdo con la organización de Juan García Ábrego y, supuestamente, entabló una reunión con agentes de la DEA a finales de 1993 para hacer una lista de políticos involucrados en el trasiego de drogas
Joaquín Guzmán Loera El Chapo se encontraba preso en el Penal de La Palma en 1994; Amado Carrillo Fuentes El Señor de los Cielos estaba prófugo y en el auge de su carrera criminal; Los Hermanos Arellano Félix, con sede de su organización en Tijuana, disfrutaban el encarcelamiento de El Chapo, pero tenían que lidiar con el poder del jefe del Cártel de Jrez; a cada uno de los narcotraficantes reconocidos que operaban en territorio mexicano se les hizo una investigación por separado para ver si tenían algo que ver con el asesinato. Cabe decir que a Colosio se le acusó de posar para una foto con uno de los lugartenientes de Juan García Abrego, líder del Cartel de Golfo, y que además recibió dinero de parte de Raúl Salinas de Gortari (hermano de Carlos Salinas) y de Guzmán Loera para financiar los gastos de sus actos proselitistas, la Procuraduría General de la República  nunca comprobó alguna de estas cosas.  

Diversos nombres y caminos surgieron durante las indagatorias oficiales del Caso Colosio, por ejemplo: la posibilidad de un segundo tirador durante el atentado, la alteración del video de la Policía Judicial, la bala plantada, los 2 Aburtos, el desvío del sujeto detenido en Lomas Taurinas hacia Playas de Tijuana y su tortura a fin de inculparse así mismo, la sincronía y la letra de la melodía que se escuchaba durante el atentado,  la alteración de la escena del crimen por la construcción de la Plaza de la Unidad y la Esperanza, el supuesto grito de una mujer en el mitin ¨ ¡Lo quieren matar! ¨ (En realidad, la simpatizante complementaba un argumento de Colosio, se le oye mencionar ¨ ¡Y en el Hogar! ¨). Todas y cada una de estas incógnitas fueron, entre comillas, aclaradas y/o desmentidas por las autoridades en el momento del escudriñamiento de las evidenciasy declaraciónes ministeriales.  
Si algo señalara la clàsica conspiraciòn, el atentado se podría haber hecho de una manera muy limpia, digna de un sicario profesional, alguien que no dejara huellas; pero fue Mario Aburto quien lo hizo. Inclusive hay una versión en la cual el general Domiro García Reyes, encargado desde Los Pinos de cuidar a Luis Donaldo Colosio, desenfundó una arma que portaba mirando hacía los edificios después de los disparos en Lomas Taurinas ya que, según esta parte del informe final, el miembro del EMP sospechaba de la acción de francotiradores.

A más de 20 años del magnicidio que puso la cereza en el pastel para el, tan cansado, marchito y sobresaliente, siglo XX mexicano, la gente de Lomas Taurinas y diversas partes de la república se siguen congregando cada 23 de Marzo ante la estatua de bronce con la leyenda ¨COLOSIO¨  para recordar al candidato que miró a un México con hambre y sed de justicia. 




Fuentes:
Google.com.mx
Informe Oficial de la PGR
Wikipedia.com
Mexicodesgraciado.blogspot.mx
Revista Proceso - Edición Especial: Vida y Muerte de Colosio


                                                                                                                           
                                                                                                                         Ryder Kane

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